“Libros científicos, parteaguas de la inteligencia humana”: José Antonio de la Peña

Crónica | 9 junio 2017
“Libros científicos, parteaguas de la inteligencia humana”: José Antonio de la Peña


Crónica | 9 junio 2017 | http://www.cronica.com.mx/notas/2017/1027675.html

Fijan el entendimiento de un momento actual y sientan la base del progreso futuro, dice José Antonio de la Peña ◗ “Son la culminación del esfuerzo de generaciones enteras”

En 1842, Charles Darwin escribió un primer borrador sobre sus ideas del origen de las especies y conceptos de su teoría de la evolución. Un par de años más tarde tuvo listo un manuscrito que preparó para enviarlo a su esposa, Emma Darwin, con una carta y 100 libras esterlinas. “Si acaso yo falleciera, con este dinero lleva el manuscrito a la imprenta y que se publique, así tendré la garantía de que si muero, mis ideas no”.

Palabras más, palabras, menos, Antonio Lazcano relata una de las anécdotas de uno de los libros científicos más importantes en la historia de la humanidad, quizá el más destacado en la biología, que concentró una idea revolucionaria y culminaba parte de una nueva perspectiva del mundo, de la visión evolutiva del Universo.

“En la biología uno de los libros más importantes es sin duda El origen de las especies, que desde antes de publicarse ya había causado revuelo”, señaló el profesor de la UNAM, miembro de El Colegio Nacional, durante el encuentro “Conversaciones sobre el libro científico”, realizado en este recinto. 

Incluso hay mitos sobre el libro, como que después de su publicación, en noviembre de 1859, se vendió en su totalidad, refiere el investigador del origen de la vida y miembro del Colegio. “No fue así, sino que un editor compró todo para revenderlo a precios más altos, puesto que había una gran expectativa en Londres”. 

Por otra parte, refirió, más allá de lo que quisieran aceptar sectores conservadores de Estados Unidos, El origen de las especies es uno de los libros más vendidos, leídos, consultados y aceptados en todo el mundo, incluso por gran parte de las religiones no fundamentalistas. 

DE EUCLIDES A NEWTON. Década tras década, el paso de la investigación en física y biología se acelera y la imagen del mundo se vuelve más complicada, dice por su parte José Antonio de la Peña, matemático miembro de El Colegio Nacional. “Es una imagen que se parece cada vez más a una caja oscura, que procesa información, una sofisticada maquinaria matemática que produce resultados que habrán de interpretarse como la realidad”.

El investigador del Instituto de Matemáticas de la UNAM, coordinador del encuentro, en el que también participó Alejandro Frank y Pablo Rudomín (Premio Crónica), añadió que la ciencia hoy en día es una compleja estructura edificada a lo largo de siglos, donde cada concepto guarda dentro de sí sedimentos de vastos conocimientos e ideas de las generaciones que la precedieron y guarda el germen de los futuros avances. “Es en este contexto, donde los libros científicos juegan un papel esencial”. 

El destacado matemático apunta que los libros científicos son los parteaguas de la inteligencia humana porque fijan lo que se entiende con claridad en el momento en que se publican y además sientan la base del progreso futuro. 

De la Peña citó a Thomas Kuhn par explicar que las grandes obras e ideas surgen en momentos históricos para cambiar paradigmas, como en el caso de El libro de los elementos de Euclides, cuyas ideas perduraron por dos mil años, hasta la revolución copernicana, que “echó a volar la imaginación de las siguientes generaciones: Galileo, Kepler, Newton… hasta llegar a su Principia mathematica y sentar las bases del sistema del Universo.

“Los grandes libros científicos marcan una época, identifican un momento, siglo o milenio; las grandes obras son a un tiempo la culminación del esfuerzo y la imaginación de generaciones enteras, así como también grandes sorpresas, ofrecidas generalmente por un intelecto a la humanidad”. El matemático puntualizó  también que identificar un gran libro con el nombre de su autor es sinónimo de justicia y que los grandes libros de ciencia también identifican al género humano como al orgulloso autor.