Con la nacionalización del petróleo, México no tenía forma de expropiar el conocimiento: Octavio Novaro Peñalosa

Crónica | 10 abril 2016
Con la nacionalización del petróleo, México no tenía forma de expropiar el conocimiento: Octavio Novaro Peñalosa


Publicado en: Crónica | 10 abril 2016 | http://www.cronica.com.mx/notas/2016/954592.html

Después de que México nacionalizó la industria petrolera extranjera, el país expropió maquinaria, instalaciones, edificios, refinerías, estaciones de distribución, embarcaciones, oleoductos…, pero lo que no pudo retener fue el conocimiento y patentes para mejorar su explotación. Años después esto llevó a la creación del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) y a la formación de recursos humanos especializados en el estudio y explotación del hidrocarburo.

En la década de los sesenta y setenta, el científico Leopoldo García-Colín —uno de los más destacados físicos mexicanos del siglo XX, fallecido en 2012— conformó grupos de investigación en el IMP. Entre ellos se encontraba un físico quien se convertiría en otro de los más destacados del país, alumno de Marcos Moshinsky, pilar de la física mexicana y físico de reconocimiento internacional.

Se trataba de un joven Octavio Novaro Peñalosa, proveniente de la UNAM, físico teórico que tenía el objetivo de emplear de manera práctica sus conocimientos. En el IMP preguntó a García-Colín cuál era la área más importante del sector y en la que podía aportar más, él respondió “catálisis”. 

—Desarrollar catalizadores es importantísimo, dijo Colín.

—Pero es un tema de química.

—Sí, claro, pero también de física.

“Busqué lo que se podía hacer en catálisis mediante el empleo de métodos matemáticos”, agrega Novaro en entrevista. “Revisé en la literatura lo que se había hecho con las ecuaciones de la física fundamental”. Se sorprendió de no haber encontrado su aplicación más que de forma empírica con métodos aproximados, “tiene que haber algún error”, pensó. 

CATALIZAR EL KNOW-HOW. La catálisis en la industria petrolera es importantísima, acota el investigador del Instituto de Física de la UNAM y miembro de El Colegio Nacional, puesto que sus reacciones químicas con el petróleo permite obtener gasolinas y productos petroquímicos, como plásticos. La investigación en catálisis ha otorgado varios premios Nobel en Química.

“El corazón del catalizador son partículas pequeñas, sobre todo de metales que se mezclan con los hidrocarburos y reaccionan con el calor; la presencia de los catalizadores permite desarrollar productos valiosos, desde gasolinas y plásticos hasta productos finos de petroquímica”. 

En la biblioteca de El Colegio Nacional, Novaro recuerda que estudió catalizadores que producían de manera rápida y eficiente sustancias como gasolina, así como diferentes componentes de los plásticos. Su objetivo en el IMP fue utilizar las ecuaciones de física teórica, particularmente las de Erwin Schrödinger, que describen el mundo microscópico de los hidrocarburos.

Había mucho trabajo por hacer en el IMP y García-Colín echó mano de sus destacados investigadores para resarcir lo único que México no se apropió después de la expropiación petrolera. “La industria extranjera se llevó todo el know how, sus patentes, y dejaron a México la obligación de reconstruir la industria petrolera y hacer investigación con sus propios métodos. O bien, pagar (rentar) a precio de oro a las compañías inglesas y estadunidenses sus patentes”.

Novaro comenzó a trabajar con la destacada química mexicana Susana Chow y realizó cálculos con ecuaciones que representaban matemáticamente las moléculas que había desarrollado la científica. Patentaron muchas de esas aplicaciones y generaron los catalizadores que requería la industria.

Pocos años después el físico —Premio Nacional de Ciencias y Artes, y emérito del Sistema Nacional de Investigadores— regresó a la UNAM y se mantuvo como asesor del IMP. Trabajó en otros grandes proyectos para desarrollar un método de agua pesada para la producción de energía nuclear, y que se utiliza en Laguna Verde.

Hace un par de años, Novaro cumplió medio siglo de actividades docentes en la UNAM, donde ha doctorado decenas de estudiantes. No tiene en mente jubilarse, por el contrario, ha emprendido nuevos proyectos entre los que destaca uno en nanomedicina catalítica, cuya precursora también es una destacada química mexicana, Tessy López Goerne.

Además de colaborar en el área, Novaro ha sido anfitrión de la investigadora de la UAM en El Colegio Nacional, donde han llevado a cabo diversas presentaciones sobre los alcances y resultados de la medicina nanocatalítica. “Es una nueva rama de la medicina, la más importante del siglo XXI, donde se producen nanopartículas para curar enfermedades como el pie diabético y evitar su amputación. Tessy López es una brillantísima científica mexicana”.

A lo largo de su trayectoria, el físico teórico se ha preocupado por materializar sus trabajos y ecuaciones en algo socialmente útil. Primero con Chow y ahora con López, el físico busca trascender de nuevo el conocimiento de lo fundamental. Esto parece resumido de manera muy concreta en una cita del científico que se lee en su perfil web de El Colegio Nacional. “Lo poco o mucho que los físicos contribuyan a que la biología quede en principio resuelta, resultará más trascendente para la física del futuro que el descubrir nuevos sabores y colores de los quarks”.