Diversidad biológica, étnica y cultural de Mesoamérica

ECN | 15 junio 2017
Diversidad biológica, étnica y cultural de Mesoamérica

 

ECN | 15 junio 2017

Mesoamérica: identidades en construcción

  • El pasado es un recurso muy poderoso para el presente: Tomás Barrientos
  • Linda Roza Manzanilla, coordinadora del simposio, describió la organización de la primera gran metrópolis de Mesoamérica: Teotihuacan

 Este miércoles se celebró en El Colegio Nacional (ECN) el simposio Diversidad biológica, étnica y cultural de Mesoamérica bajo la coordinación de Linda R. Manzanilla, miembro de ECN, contando con la participación de los investigadores Carlos Serrano, Vera Tiesler, Shintaro Suzuki, Félix Kupprat y Tomás Barrientos.

Carlos Serrano, investigador titular del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, abrió la jornada analizando la evolución de los pobladores prehistóricos hasta la conformación de los pueblos mesoamericanos. Serrano explicó que el período prehistórico en el área mesoamericana sufrió un proceso muy complejo y aún existe una pugna entre las teorías de la evolución in situ y aquellos que defienden las teorías migratorias. “A partir de los estudios de la morfología cefalofacial de cráneos encontrados en México,” elucidó Serrano, “se hace patente que hay un contraste muy claro entre la población antigua de México y los pueblos agrícolas de Mesoamérica.”

A continuación, la investigadora de la Universidad Autónoma de Yucatán, la doctora Vera Tiesler, se centró en la descripción de los pueblos mayas en su lectura sobre Pobladores del este mesoamericano. La investigadora explicó que, gracias a los atributos epigenéticos dentales de los restos mortales encontrados, se pueden plantear los momentos de surgimiento, auge y colapso de las distintas poblaciones, así como  seguir las redes de intercambio de personas desde la península de Yucatán a las costas de Campeche. Tiesler también hizo un inciso en la transcendencia que el cuerpo humano tenía para el pensamiento indígena, señalando que “durante el primer milenio de nuestra era, [los pobladores del este] modificarían su apariencia mucho más que ningún otro territorio mesoamericano, lo que nos invita a reflexionar sobre la transcendencia de los atributos indelebles en la pertenencia grupal.”.

Por su parte, Linda R. Manzanilla, miembro de ECN y coordinadora del simposio, dirigió la atención al centro de México en su plática, en la que describió la organización de la primera gran metrópolis de Mesoamérica, Teotihuacan. Situada en un valle con condiciones naturales ventajosas, en el siglo I A.C. recibió un contingente de personas que huían de la erupción del volcán Popocatépetl, así como también grupos étnicos de Veracruz, Oaxaca y Michoacán que aportaron una diversidad enorme a la ciudad. Gracias a su estructura y acotación de la población foránea en barrios periféricos, en la actualidad se han podido advertir marcadores, como prácticas funerarias, rituales o dieta, que diferenciaban los distintos enclaves étnicos foráneos.  “Como sociedad incluyente, Teotihuacan permitió que las identidades de los grupos que llegaban a la gran urbe se reflejaran en sus propias prácticas. El despliegue de identidades se dejaba de manera libre”, señalo Manzanilla.

La investigadora dio paso a la intervención de Shintaro Suzuki, profesor e investigador en la Universidad del Valle Guatemala, que compartió con el presente los hallazgos derivados de la investigación en el sitio arqueológico de Copán, en Guatemala. Según Suzuki, los resultados del estudio de los análisis isotópicos de los restos encontrados en los distintos asentamientos de Coopán han demostrado que sufrió una considerable inmigración de diversas partes, tanto del área maya como no-maya. Esta patente diversidad multiétnica ha abierto nuevas líneas de investigación que invitan a continuar examinando este enclave, fronterizo con Honduras.

Félix Kupprat, investigador posdoctoral en el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM y doctor en Estudios Mesoamericanos, brindó la perspectiva epigráfica al simposio. A través de los ejemplos de Tikal y Copán, Kupprat mostró como la huella de la multietnicidad también está presente en el discurso monumental de los pobladores mesoamericanos que, a través de estelas y construcciones destinadas a rituales, transmitían la tradición maya a los migrantes con distintas caligrafías y secuencias fonográficas.

El simposio finalizó con la ponencia de Tomás Barrientos de la Universidad del Valle de Guatemala. Barrientos puso el énfasis en la importancia de la identidad en estos contextos pluriétnicos y diversos. “El reconocimiento de la diversidad de nuestros países es un elemento clave para poder tener una visión hacia el futuro,” remarcó el arqueólogo, “los temas de etnicidad y identidad y diversidad, son fundamentales.” Barrientos también destacó la responsabilidad de los arqueólogos de corregir las etiquetas del presente que no tengan una base histórica. “El pasado es un recurso muy poderoso para el presente”, sentenció, “y los arqueólogos somos la única voz de muchos pueblos que se están perdiendo por la mayanización de todo los prehispánico”.

Consulta el simposio completo en el canal de Youtube de El Colegio Nacional: https://www.youtube.com/watch?v=FgckCGmR70A