El archipiélago de las Islas Galápagos

ECN | 16 abril 2017
El archipiélago de las Islas Galápagos


ECN | 16 abril 2017

  • Expertos se reúnen en El Colegio Nacional para hablar sobre las islas que inspiraron a Charles Darwin para desarrollar su teoría de la evolución.

 Las Islas Galápagos se asocian de manera inevitable a Charles Darwin por haberlo inspirado para desarrollar su teoría de la evolución. Hoy en día, estas emblemáticas islas de Ecuador mantienen ocupados a muchos científicos del mundo con su estudio y preservación.

Como parte de las actividades del Festival del Centro Histórico 2017, expertos de la Universidad de San Francisco de Quito y de la UNAM se reunieron en El Colegio Nacional con Antonio Lazcano Araujo y José Sarukhán para hablar sobre las Islas Galápagos, así como de algunos espacios en México que también hubieran fascinado a Darwin. 

“Las Islas Galápagos también tienen una historia literaria muy compleja, pocos saben que Herman Melville, el autor de Moby Dick, escribió un texto espléndido que se llama Las Encantadas, nombre que inicialmente tuvieron las islas; describe a las tortugas de las Galápagos como espléndidos coliseos romanos en plena decadencia”, comentó Antonio Lazcano Araujo, miembro de El Colegio Nacional, al abrir la mesa de diálogo. 

Carlos Montúfar compartió algunos de los cambios de paradigma que se han dado en la historia de la humanidad, destacando algunos procesos surgidos en el continente americano. El físico, actual rector de la Universidad de San Francisco de Quito, explicó que los europeos observaron con gran detalle en América la fauna, la flora y la antropología que no había en los demás continentes.

Montúfar relató al público la creación del Centro Lynn Margulis de Biología Evolutiva en las Islas Galápagos, que se encarga de reunir a estudiantes e investigadores de todo el mundo para intercambiar conocimientos sobre las teorías de la evolución. “En 2005 decidimos reunir, por primera vez, a los biólogos evolucionistas más importantes en un solo sitio por una semana: nuestro campos en las Islas Galápagos”, refirió.

Posteriormente, el antropólogo Diego Quiroga realizó una exposición sobre la evolución y la conservación de las Islas Galápagos, islas oceánicas cuya geología y oceanografía se interrelaciona con la vida, donde hay reptiles pero no anfibios y no se ha encontrado ningún rastro de personas antes de la llegada de los europeos.

“Las corrientes marinas explican todo en las Islas Galápagos: una de las cosas que sorprende es que haya pingüinos en unas islas que son tropicales, justo en el Ecuador. Una de las razones son los afloramientos por las corrientes frías, la corriente de Cromwell, la de Humboldt y una tropical que viene de Panamá, lo que las hacen un ecosistema realmente único”, mencionó el Decano de Investigación de la Universidad de San Francisco de Quito.

Jaime Chaves enfocó su participación en los pinzones de Darwin, especies descubiertas en las Islas Galápagos por el naturalista inglés durante su viaje en el Beagle. En estos pájaros, el pico ha sido su herramienta de radiación adaptativa, modificándose morfológicamente y genéticamente de acuerdo a su alimentación. 

“El pico de las aves varía, de manera dramática, en las generaciones donde hay sequías, esto por el tamaño de las semillas”, apuntó el investigador de la Universidad de San Francisco de Quito, agregando que estas modificaciones también se dan y varían de acuerdo a la dieta y el microbioma de los pinzones, el pico y su relación con la ecología térmica, y los efectos antropogénicos presentes en su evolución.

Hugh Drummond, considerado como el mejor etólogo mexicano, cerró la mesa de diálogo describiendo dos grupos de islas en México, comparándolas con las Islas Galápagos: las Islas Revillagigedo y el Archipiélago del Golfo de California. “Las deberíamos conocer, valorar, preservar, restaurar, y con discreción, presumir”, comentó el investigador del Instituto de Ecología de la UNAM. 

“En México nos sobran islas y especies; las islas mexicanas, al igual que las Islas Galápagos, ofrecen una infinidad de oportunidades para la investigación biológica. Y hablo de su potencial: los biólogos mexicanos no han creado una extensa literatura científica como la de las Galápagos pero hemos empezado y está por verse en qué forma y qué énfasis tendrá”, aseguró Hugh Drummond.