La lengua sirve para interactuar

Siempre | 13 enero 2018
La lengua sirve para interactuar

 

Siempre | 13 enero 2018 | http://www.siempre.mx/2018/01/la-lengua-sirve-para-interactuar/

Jacquelin Ramos y Javier Vieyra

Al filo de que termine un año más en su vida, los seres humanos tienden por tradición a realizar un balance de los 365 días que se han dejado atrás con un número distintivo.

Las fechas, recuerdos, sucesos, aspectos positivos o negativos son algunos factores a considerar dentro del ámbito personal al realizar dicho “corte de caja” anual.

Sin embargo, paralelamente al ritual individual existen también otras dinámicas similares que son expresiones del mismo proceso que, aunque en el medio colectivo, dan luz a diversas tendencias y simbolismos sociales. Una de ellas, en el campo de la comunicación y la lengua se refiere específicamente a las palabras.

Es por ello que desde hace ya varios años múltiples instituciones ejecutan un curioso análisis que tendrá como resultado la selección de “la palabra del año”; un vocablo que según sus criterios represente el ciclo que termina de acuerdo con a las directrices predominantes en el mismo.

En 2017, Oxford Dictionaries y la Fundación BBVA designaron, respectivamente, a youthquakeaporofobia como las palabras del año. Youthquake es definida como “un cambio cultural, político o social significativo surgido de las acciones o influencia de los jóvenes”, mientras que aporofobia significa “miedo, rechazo o aversión a los pobres”.

“Sensibilizar desde el púlpito”

Esta designación pareciera no tener alguna importancia, no obstante, en entrevista exclusiva para Siempre!, Concepción Company Company, una de las lingüistas más reconocidas a nivel nacional e internacional, aseguró que ambas palabras por el simple hecho de ser una preposición genera una función en la lengua, que se basa en la comunicación de los seres humanos. Añadió que la lengua realmente no sirve para reflexionar, sino solo para interactuar con el interlocutor.

“Cualquier palabra —dice— sirve, y designar como palabras del año a estos términos no solo sirve como un hecho de mercado, sino su importancia viene al darle visibilidad a la lengua como patrimonio inmaterial para entender que el léxico es un espejo de la identidad de los seres humanos”.

La también miembro de la Academia Mexicana de la Lengua asevera que esta situación se deriva a partir de que la sociedad está creando o necesitando espacios conceptuales que antes no tenia, por lo que en realidad se ha iniciado un proceso de comunicación y mercado para mostrar lo que realmente está de fondo:  “Exponer que cualquier ser humano está interesado en la lengua y así sensibilizar desde el púlpito”, apuntó.

Lo significativo de estos vocablos, así como de cualquier otro que se ha incorporado por la Academia u alguna otra institución, dice Company, es que son resultado del análisis de los especialistas que traducen lo que la sociedad está pidiendo, ejemplo de ello son la búsqueda de los mecanismos de expresividad.

“Esta pasando algo en la sociedad —dice la maestra—, los hablantes tenemos una característica en nuestro cerebro que se llama recursividad, que es poder decir cosas nuevas nunca antes dichas para expresar lo que necesitemos, por lo tanto, estos términos youthquakey aporofobia están hechos vía necesidad por mecanismos de composición”.

 

Aporofobia, igual que querétaro; no pasará nada

Al designar una palabra del año es un hecho principalmente de mercado, expresa la académica mexicana de origen español, ya que señala que no hay nadie indiferente a los fenómenos de la lengua, porque la lengua es asunto de identidad, es el espejo directo del léxico.

La repercusión que pueden tener estas palabras en el lenguaje, en el  caso de youthquake, dice la especialista, es que la ubican dentro de un ámbito social positivo, es decir, refleja aquellos movimientos sociales entre millennials y gente joven.

“El Diccionario Oxford —dice— atinó con esta palabra para llamar la atención de los hablantes, sobre todo de las nuevas generaciones, ubicando la palabra en ese proceso de transformación en el que hoy en día buscan para ser considerados en cualquier ámbito social”.

En cuanto a aporofobia, a pesar de que es muy técnico, considera la autora de El siglo XVIII y la identidad lingüística de México (2007), al ser una palabra con un contenido negativo es poco favorable que pueda trascender, pues estamos en una sociedad donde actualmente cualquier expresión que marque a otro grupo se reprime.

Aporofobia —dice— no va a pasar del mundo de la sociología y un hablante normal o un ser humano sensato no va decir: los pobres me dan espanto. Es difícil que ocurra, por lo que será una palabra que solo llamó la atención en su momento de su selección y difusión y que se quedará nada más en una terminología específica”.

Recuerda la maestra Company aquella ocasión que en México a través de redes sociales se hizo un consenso para elegir la palabra más querida del país, logrando la mirada y participación de miles de mexicanos, sin embargo, el vocablo querétaro fue el ganador por ser una palabra purépecha llena de vibrantes y no tuvo ninguna repercusión.

“Estuvimos votando nada más —evoca— por un rato en las redes sociales por una palabra que no llevó a ningún lado, solo estaba bonita, y que no tuvo ninguna repercusión para la historia de la lengua. El uso de esas palabras no tienen ninguna trascendencia, es un hecho solo de involucrar a la comunidad en las redes sociales, en los medios de comunicación con la lengua. El hecho de que haya tenido miles de respuestas por parte de los hablantes simplemente es señal de que la lengua más bien no le es indiferente a nadie”.

Sin embargo, dice la filóloga, no hay que olvidar que todas las palabras surgen, se crean, se transforman en su significado por algún motivo, y que aporofobia de alguna manera es una triste realidad que las sociedades, al menos las sociedades en las que vivimos no sólo en México sino otros países, están agudizando en vez de llevar a igualdades.

“Estas palabras —precisa la maestra— nos ubican dentro de las grandes diferencias sociales y educativas, es decir, la palabra aporofobia no se creó gratuitamente, nadie crea palabras gratuitamente, eso es seguro. El que surjan palabras nuevas o se transformen significados es porque ha habido un cambio en la sociedad y es probable que exista miedo al otro, es lo que significa la palabra aporofobia”.

Complementariamente, Company destacó que esta expresión probablemente es creada a partir de una reflexión de economistas, lingüistas, historiadores, es decir, es una palabra muy culta en su formación, sin embargo, añadió, las clases populares también poseen maneras de segregar a las clases superiores mediante el uso de palabras y frases cotidianas que carecen de esa formación.

“Retomando el título de Mariano Azulea, si «los de abajo» han creado términos para discriminar e identificar a «los de arriba», probablemente digan «pinches ricos», usan expresiones que escuchamos más cotidianamente, son expresiones de todos los días, y con la lengua y la sintaxis comunes, producto de la imaginación mexicana”, concluye Concepción Company Company.

Las palabras del año son positivas: Jaime Labastida

Para el director de la Academia Mexicana de la Lengua, el poeta Jaime Labastida, las auténticas palabras del año son aquellas que utilizamos todos los días, las cotidianas; sin embargo, seleccionar las más llamativas tiene trascendencia en tanto reflejen o expresen una realidad determinada. El también editor —es director de Siglo XXI Editores— resaltó la importancia que debiesen tener la formación de neologismos, pues son puentes que acercan a la población a la cultura lingüística.

“Las llamadas palabras del año —dice— debiesen tener una repercusión positiva en el lenguaje al que se están integrando en el sentido de acercar a la sociedad, por ejemplo, a la consulta constante de los diccionarios especializados, los libros de gramática y ortografía. La atención en una palabra especifica logra esa aproximación”.

Respecto al vocablo  youthquake, Labastida hizo hincapié en el hecho de que en México existe una analogía que posee un significado muy similar conocido como ”síndrome del 68”; ambos conceptos aunque en diferentes idiomas nos dan un mensaje claro de su contenido, acerca de la transformación del lenguaje en la actualidad.

“Mientras la gente exprese lo que quiera decir, las tecnologías modernas son positivas porque  brindan oportunidades de hacerlo. Aunque vale  la pena declarar que existe un empobrecimiento transitorio del lenguaje debido a que  los medios de comunicación electrónicos cambian tan constantemente que no sabemos dentro de un par de años qué es lo que ocurrirá con la forma de comunicarnos”, dice el destacado intelectual.

A pesar de este fenómeno, explica Labastida, no hay que perder de vista que el empobrecimiento del lenguaje no lo genera la tecnología ni el medio, sino quien los utiliza, un sujeto que puede definirse como ”corruptor”.

En última instancia, el literato insistió en que, personalmente, considera que la palabra que en estos momentos definiría nuestro país  es populismo, que existe “en sus versiones de derecha e izquierda y que es hoy más que nunca vigente debido al proceso electoral mexicano”, concluye.