Las revoluciones científicas no se han sacudido la irracionalidad y dogmas de hoy

Crónica | 14 octubre 2017
Las revoluciones científicas no se han sacudido la irracionalidad y dogmas de hoy

 

Crónica | 14 octubre 2017 | http://www.cronica.com.mx/notas/2017/1047772.html

  • Las ideas de Galileo, Darwin y muchos más aún pelean contra ignorancia y fundamentalismos, señalan miembros de El Colegio Nacional en el segundo día de “Tiempos de Revoluciones”

El concepto contemporáneo general de la revolución científica no corresponde con exactitud con el introducido a partir del principios del siglo XVIII, aunque comparte con éste su carácter de modificación radical. El sentido actual de la revolución científica se distingue porque pretender ser único, de magnitud y proyección esencialmente distintas, supone que esta revolución sucedió una sola vez: a finales del siglo XVI y primera mitad del XVII —con ideas como Copérnico, Kepler y Galilei—, cuyos resultados fueron la transformación irreversible no sólo de la ciencia, sino de la visión total del mundo, que pasó de ser medieval a moderno.

Las palabras anteriores son de Ruy Pérez Tamayo, destacado médico,  divulgador de la ciencia y Premio Crónica, quien inauguró la mesa “La Revolución Científica” en El Colegio Nacional, en el segundo día del encuentro Libertad por el saber “Tiempos de Revoluciones”, el magno evento de la institución, que se realizará hasta la próxima semana en el recinto. 

A solicitud del médico, el físico Alejandro Frank, el ecólogo José Sarukhán y el biólogo Antonio Lazcano, también miembros del Colegio, han puesto en escena los momentos cumbres de la historia científica, ahí donde su revolución resuena hasta nuestros días. 

De acuerdo con Antonio Lazcano —investigador del origen de la vida, profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM—, en periodos históricos donde hubo cambios radicales, los procesos fueron largos y no específicos. “Eso ocurre con la revolución científica, no es una consecuencia del Renacimiento, sino que es parte de varios eventos, que tiene el mismo peso que la fragmentación de la Iglesia cristiana por Reforma, que pierde poder del pensamiento filosófico, religioso y cultural, a la vez que decae el Sacro imperio romano. Son los principios del Estado moderno”. 

Aristóteles fue la figura filosófica en la Edad Media, añadió el Premio Crónica, aunque en la revolución científica fue Platón y su visión “matematizada” del universo, que influyó en que las regularidades de la naturaleza se se tornara en manos de los pensadores de la época, en leyes precisas que establecen principios de causalidad, “queda claro en la astronomía y la física”. 

CONTRA FUNDAMENTALISMOS. Por su parte, Frank —investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM y coordinador del Centro de Ciencias de la Complejidad— la evolución de la ciencia es permanente, a veces lenta, pero de pronto da saltos de la mano de personajes como Galileo, Darwin, Einstein, Planck, Schrödinger, Heisenberg…

No obstante, algunas de las ideas de éstos, como las de Darwin aún son cuestionadas por diversos fundamentalismos de diversos credos, añadió, y su mensaje profundo no ha sido comprendido por gran parte de la humanidad. “Es innegable que la racionalidad humanística y científica conviven en pleno siglo XXI con todo tipo de supersticiones, basadas en la ignorancia o dogmas irracionales, los dogmas de nuestro mundo. La diversidad es sorprendente, desde versiones benignas, hasta visiones unilaterales de carácter discriminatorio y con frecuencia criminal sobre grupos sociales distintos”. 

En este sentido, José Sarukán —ex rector de la UNAM y coordinador y fundador de la Conabio— dijo que el cuestionamiento a las verdades establecidas siempre ha generado consecuencias en el pensamiento racional. “Pero no sólo en el medievo, sino incluso ahora y son altamente preocupantes. Adquieren diferentes formas, desde la represión al hablar de cambio climático en las agencias gubernamentales de EU, como NOAA y EPA, hasta las más sutiles, como la promoción de la pseudociencia para desprestigiar a la ciencia sólida”.

El universitario emérito dijo que son temas preocupantes porque detrás de ello está el miedo a tener una sociedad cada vez más conocedora, informada, educada y consecuentemente más demandante. “Hay una resistencia de la autoridad al reto de lo que ellos entienden como ‘lo que es el problema más importante’ y la forma de resolverlo. Y ello es no tener la información adecuada. La comunidad científica debe actuar claramente cuando este sea el caso”.

Fuera en la Edad Media o antes, fuese en el siglo XIX y XX, incluso ahora, vale la pena citar a uno de los más importantes comunicadores de la ciencia. Frank hizo lo propio: “Como afirmaba Carl Sagan ‘la visión científica es una débil luz en la oscuridad reinante’, por lo que es necesario intensificar nuestros esfuerzos para mantenerla encendida”. La revolución de esa conciencia aún sigue en desarrollo.