Nuestros científicos: Un hombre de mar y tierra | Jaime Urrutia Fucugauchi

Crónica | 8 marzo 2017
Nuestros científicos: Un hombre de mar y tierra | Jaime Urrutia Fucugauchi


Crónica | 8 marzo 2017 | http://www.cronicajalisco.com/notas/2017/74877.html

Entrevista con el doctor Jaime Urrutia Fucugauchi, uno de los geofísicos más influyentes, reconocido por sus hallazgos en el cráter de Chicxulub, en Yucatán.

Su vida pasa entre los océanos y las entrañas de nuestro planeta. Es uno de los geofísicos más influyentes de América, y su prestigio alcanza dimensiones globales gracias a su participación en los hallazgos del cráter de Chicxulub, a cuyo impacto en la Península de Yucatán se atribuye la extinción de los dinosaurios, al final del periodo Cretácico.

El doctor Urrutia es en hombre tranquilo, de trato sencillo y amable. Disciplinado, es difícil imaginarlo en su faceta de hombre de mar. Para él, trabajar en un barco o en su laboratorio en el Instituto de Geofísica de la UNAM es igual.

“Son turnos de 4 horas y en otros barcos son turnos de 8 horas y esto es parte de tratar de aprovechar el tiempo del barco que tiene costos muy altos. Los trabajos son muy diferentes, el problema que tenemos en el país es que nuestros recursos son muy limitados, nuestra estructura para hacer los trabajos de geofísica marina no es adecuada, a pesar de que realmente la capacidad académica e investigación es muy buena”.

Jaime Urrutia pasó su primera infancia en una mina en Chihuahua. Su contacto con las piedras estuvo siempre ahí. Sin embargo, su vocación pasó antes por las ingenierías química, civil y mecánica eléctrica. Finalmente se decidió por la ingeniería geofísica.

“Mi familia viene de Chihuahua y la mayor parte estuvimos en una mina pequeña que es la que dio origen a la formación de la ciudad de Chihuahua, la mina de Santa Eulalia y había un componente de minería y geología que me gustaba”.   

¿Qué parte de la universidad es la que más añora?

En la Universidad el ambiente era agradable, cuando entré a la parte de geofísica éramos muy pocos, seis en el grupo, por lo que la amistad era muy cercana y convivíamos mucho. En aquella época, como estaba iniciando el desarrollo fuerte de exploración de Petróleos Mexicanos que eventualmente terminó con el descubrimiento del campo Cantarell, el gigante del sur de México; había también muchas posibilidades de trabajo durante la carrera, teníamos la oportunidad de participar en las brigadas de exploración de PEMEX y de las compañías relacionadas, visitar las plataformas de toda la parte de la faja de oro en Poza Rica, Villahermosa, Ciudad del Carmen y era parte de lo que hacía atractivo el estudiar geofísica. También, a fines de los 60 y principios de los 70, hubo una época donde hubo un desarrollo muy fuerte en ciencias de la tierra con el desarrollo de la tectónica de placas, para tratar de entender al planeta con un desarrollo más global y esto se dio durante estos años y por diferentes razones terminé en estos cruceros para estudiar la parte del Océano Pacífico y frente a las costas del Golfo de México, y me impulsó a estudiar un posgrado.

Al principio trabajé durante año y medio con el ingeniero Antonio Camargo, en Petróleos Mexicanos. Él es el codescubridor del cráter Chicxulub, quien hizo la interpretación y el descubrimiento de la estructura del cráter en la península de Yucatán.

¿Su papá, qué hacia?

Él trabajaba en la mina, mi madre era la maestra de la escuela del pueblo, uno de mis tíos era el médico de ahí; hay varias cosas que hubiera podido estudiar.

¿Cuántos hijos tiene y a que se dedican?

Dos, mi hija hace biología molecular en genética y es profesora en la universidad Bath en Inglaterra, ya desde hace varios años, ella se interesó en el genoma humano, trabaja en varios proyectos de biología molecular: mi hijo estudió primero física y luego matemáticas, aquí en la UNAM, es un matemático muy teórico, le gustan más las matemáticas puras y está escribiendo libros de texto para secundaria y preparatoria, y haciendo también trabajo de investigación.

¿Su esposa a qué se dedica?

Es oceanógrafa y ella sí está dedicada más de tiempo completo a trabajos de geofísica marina y biología marina. Trabaja en el Golfo de México, ella es la jefa de exploración y ahora está de vicepresidenta de la Unión Geofísica Mexicana y compartimos muchos intereses, lo cual es bueno.

¿Cómo contagiar a los niños?

Hay que abrir más oportunidades y permitir que los niños y jóvenes conozcan o participen en algún proyecto de investigación desde edades tempranas y que ellos vayan decidiendo si esto les atrae. Con el tiempo podemos impulsar más al desarrollo científico.

Me tocó estar dentro de los programas de colaboración internacionales. La mayor parte del tiempo estuve en este tipo de programas impulsando “La Ciencia en África” y en otros lugares a través de las Uniones Internacionales y recientemente me involucré más en México. Tenemos talento y capacidad, esto se refleja en muchos mexicanos que ahora trabajan en otros países.

Finalmente es más fácil conversar de lo que uno trabaja en la investigación y como en cualquier trabajo hay que buscar lo que a uno le guste hacer para hacerlo mucho mejor.