Síntesis Informativa - 3er Encuentro Libertad por el saber (Día 1)

ECN | 15 octubre 2018
Síntesis Informativa - 3er Encuentro Libertad por el saber (Día 1)

 

ECN | 15 octubre 2018

3er. Encuentro Libertad por el saber. El Colegio Nacional ante los problemas y las oportunidades de México

 

Los problemas ambientales de México

  • México no es un país agrícola, México es un país de recurso naturales, esto quiere decir que hay una gama de soporte de vida y soporte económico posible si sabemos usar esos recursos naturales de una mejor manera: José Sarukhán
  • Si no se tiene un programa alimentario integral desde el Ejecutivo Federal sólo se está posponiendo esta crisis ambiental: Julia Carabias Lillo
  • Mientras que en la pesca un ecosistema puede recuperarse en 5 o 10 años, en la agricultura se necesitan 100 años: Antonio Díaz de León
  • El gran problema en México hacia el futuro es que no tenemos una política alimentaria integrada: Gustavo Gordillo de Anda
  • Lo que necesitamos es una clase política, una élite económica que piense en la gente, que escuche para actuar, es decir, lo que necesitamos es un Estado de la sociedad: Gustavo Gordillo de Anda

Los problemas ambientales de México fue la primera mesa del 3er Encuentro Libertad por el saber que organiza El Colegio Nacional (ECN) y que en esta edición tiene como eje rector el papel de El Colegio Nacional ante los problemas y las oportunidades de México.

En dicha mesa, participaron los colegiados José Sarukhán y Julia Carabias Lillo, quienes plantearon junto con otros especialistas un diagnóstico de los problemas ambientales del país y propusieron acciones concretas para mitigar estas dificultades.

Sarukhán realizó una introducción en donde explicó que el concepto de biodiversidad se conforma por los ecosistemas, las especies y la diversidad fósil, genética y cultural. “La evolución que hemos desarrollado nos ha llevado a tener un impacto gigantesco en el planeta como ninguna especie lo ha hecho. Como generadores de ese impacto tenemos la responsabilidad de decidir qué hacer”, dijo el colegiado al inicio de la conferencia.

En su primera participación, la doctora Carabias Lillo planteó problemas como el impacto en el suelo y el agua que se origina por el crecimiento de la población y la necesidad de generar cada vez más alimentos. “No sólo es un asunto de producción de alimentos, es un asunto de muchos otros componentes, de cómo se accede al alimento, qué estamos consumiendo, dónde lo estamos produciendo y cuáles son los patrones de consumo”.

Más adelante, Antonio Díaz de León, investigador del Centro Interdisciplinario de Biodiversidad y Ambiente (CeIBA), leyó un texto en el que afirmó que, a diferencia de los daños en los suelos, el impacto que tiene la producción de alimentos en los ecosistemas acuáticos ha sido poco. “Hay que reconocer que alimentar al mundo ha tenido un costo ambiental muy significativo y este se podría disminuir haciendo alianzas entre gobiernos, productores y consumidores con la ciencia para promover que los incrementos futuros de la producción de alimentos se den con métodos de menor costo ambiental”, concluyó Díaz de León.

Posteriormente, el profesor investigador Gustavo Gordillo de Anda del Centro Latinoamericano de Estudios para el Desarrollo Rural habló sobre la seguridad alimentaria: ”La política alimentaria habrá de tener una visión multifactorial, multisectorial y territorial. En México hemos tenido seguridad alimentaria y la seguimos teniendo (...) La seguridad alimentaria se ve vinculada con cuatro componentes: producción, acceso, distribución y el consumo. En cada uno de esos cuatro componentes tenemos problemas”.

Durante su segunda participación, la bióloga Julia Carabias Lillo habló sobre la falta de planeación e integralidad en los programas sociales dedicados a las cuestiones medioambientales y de alimentación. “Tiene que haber una lógica en la distribución de recursos en donde las variables ambientales estén incluidas para evitar que estemos extrayendo de la naturaleza más de lo que produce y generar un desequilibrio. No existe para la cuestión alimentaria un planteamiento integral”.

El doctor José Sarukhán continuó su exposición de la biodiversidad enfocándose en México y subrayó la variedad genética que se tiene en las plantas cultivables. “Lo que necesitamos ahorita es usar la diversidad biológica como la base de trabajo, aprovechar la diversidad étnica y utilizar el capital humano que tenemos en las instituciones mexicanas”.

Díaz de León habló en su segunda intervención de los retos que tiene México para lograr cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible planteados por la Organización de las Naciones Unidas. “En términos de gobernanza el problema es doble: primero el modelo de desarrollo neoliberal que tenemos y que ha sido seguido sin cuestionamientos y segundo el argumento de desarrollar el crecimiento económico y después pensar las soluciones tecnológicas de los problemas que hay en el camino. Esto debe de cambiar”, afirmó el investigador.

Por último, Gustavo Gordillo de Anda señaló que para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, México debe de recuperar el territorio perdido por poderes fácticos e hizo un breve recorrido de la situación actual del ejido en México. “Si no reconstruimos la base del país, desde las localidades y los municipios, vamos a seguir actuando como un gran gigante con pies de barro. El nuevo ejido debe de estar pensando en los dilemas de producción de alimentos, conservación de recursos, desarrollo de otros cultivos”. 

Puede consultar la actividad completa en el canal de YouTube de El Colegio Nacional: https://www.youtube.com/watch?time_continue=23&v=YLwMJfWcKrM

 

Riesgos y peligros. Prevención y mitigación

  • El análisis de riesgos debe tratarse de una manera integral, enfrentando componentes sociales y científicos basados en la evidencia: Jaime Urrutia Fucugauchi
  • La acción humana es el factor principal y el motor en el cambio climático y la construcción de riesgos de desastres: Irasema Alcántara
  • El contexto geológico y geotécnico del valle de México es de los más difíciles que existen en el mundo: Gabriel Auvinet
  • Necesitamos instalar más estaciones sismológicas y mejorar el monitoreo, porque gracias al monitoreo de sismos pequeños podremos caracterizar mejor las fallas que existen en regiones concretas y con ello evaluar el peligro sísmico: Xyoli Pérez Campos

En el marco del 3er Encuentro Libertad por el Saber, que este año invita a reflexionar sobre los problemas y las oportunidades del país, El Colegio Nacional (ECN) albergó ayer en la tarde la mesa Riesgos y peligros. Prevención y mitigación, coordinada e impartida por el colegiado Jaime Urrutia Fucugauchi. La mesa contó con la participación de Irasema Alcántara Ayala, del Instituto de Geografía de la UNAM, Gabriel Auvinet, del Instituto de Ingeniería de la UNAM, y Xyoli Pérez Campos, Jefa del Servicio Sismológico Nacional. 

El integrante de ECN presentó la mesa como una oportunidad para entender los retos asociados a los fenómenos naturales y cómo estos se transforman en desastres. Urrutia Fucugauchi explicó que el número de desastres a nivel global se está incrementando “debido al aumento de población y la ocupación de nuevos espacios, lo cual aumenta la vulnerabilidad de las comunidades ante la acción de los fenómenos naturales”. Según el colegiado, “el análisis de riesgos debe tratarse de una manera integral, enfrentando componentes sociales y científicos basados en la evidencia”.

La primera intervención de la mesa estuvo a cargo de la geógrafa Alcántara Ayala, quien compartió algunas ideas sobre la gestión integral del riesgo de desastres en México y reflexionó acerca del vínculo que debería existir entre la ciencia y la política pública. La investigadora explicó que entre 1980 y 1990 hubo 506 pérdidas de vida anual así como 700 millones de dólares en pérdidas. Del 2000 al 2014 las pérdidas de vida anuales disminuyeron a 186, pero el impacto que tienen los desastres en la sociedad ha aumentado a más de 2000 millones de dólares. El 90% de estos daños se relacionan a los fenómenos hidrometereológicos. “Nuestro país es muy complejo en cuanto a los fenómenos físicos, pero debemos observar también el espacio social”, apuntó la investigadora, “las condiciones en las que se vive y el nivel de exposición de las comunidades al efecto potencial de las amenazas tiene que ver con condiciones de desigualdad y pobreza, e imprimen una huella de particular importancia para entender el riesgo de desastre”.

Los fenómenos naturales se vuelven peligrosos cuando pueden afectar a las poblaciones, sobre todo cuando estas son vulnerables por causas de desigualdad social, pobreza y falta de recursos, que son los principales generadores del riesgo de desastre. “La acción humana es el factor principal y el motor en el cambio climático y la construcción de riesgos de desastres”, señaló Alcántara, y añadió que “es importante analizar los aspectos físicos que tienen que ver con las amenazas, como la sismicidad, pero también es importante ver la parte social para reducir las condiciones de riesgo”. 

La académica también resaltó que México es parte de iniciativas internacionales que atienden a aspectos diversos vinculados con los desastres, como el Marco de Sendai, que tiene el objetivo de reducir el riesgo de desastres y de las pérdidas ocasionadas por los desastres, tanto en vidas, medios de subsistencias y salud, como en bienes económicos, físicos y sociales, culturales y ambientales de las personas, las empresas, las comunidades y los países.

A continuación, Gabriel Auvinet analizó la respuesta sísmica del suelo del Valle de México y sus consecuencias. Tal como describió el ingeniero, “México es un país con una complicada orografía y el contexto geológico y geotécnico del valle de México es de los más difíciles que existen en el mundo”. La Ciudad de México se ha desarrollado sobre materiales extremadamente problemáticos desde el punto de vista de su compresibilidad y de su resistencia. Estos sedimentos no son estables y presentan un hundimiento registrado desde 1862 que aún complica más la ingeniería de los suelos del valle. El sedimento lacustre presenta además irregularidades que provocan la aparición de grietas y favorecen la amplificación sísmica.

Auvinet siguió explicando que la respuesta del suelo varía con el tiempo, puesto que los espesores de arcilla también van cambiando a medida que la ciudad se va asentando, por lo tanto los reglamentos de construcción van a tener que ser modificados conforme pasa el tiempo. El ingeniero concluyó con una descripción de la respuesta del subsuelo en el sismo del 19 de septiembre de 2017 y los principales daños que sufrieron los edificios según las características de sus cimentaciones.

Por último, Xyoli Pérez Campos enfocó su plática a la descripción del fenómeno sísmico. La geofísica hizo hincapié en que para evaluar el peligro sísmico es necesario conocer todas las fuentes posibles, en concreto la tectónica y la sismicidad que esta produce, conocer la trayectoria por la que viajan las ondas, incluyendo la estructura más somera, y  determinar los posibles niveles de movimientos fuertes. “Con este conocimiento podremos generar escenarios del comportamiento de nuestros suelos y saber cómo van a responder las estructuras”, determinó la investigadora.

Desde 1900, en México hay un registro de 1447 mil sismos en el catálogo nacional, de los cuales 209 han tenido magnitudes mayores o iguales a 6.5. En cuatro casos, los sismo superaron incluso la magnitud 8: en 1932,1985, 1995 y 2017. Los tres primeros ocurrieron por el contacto de las placas oceánicas Cocos y Rivera con la placa de Norteamérica. El de 2017 fue un sismo intraplaca, que sucedió en el interior de la placa de Cocos y alcanzó la magnitud de 8.2, “convirtiéndose en uno de los sismos más intensos de los que tenemos registro”.

Pérez Campos señaló la necesidad de instalar más estaciones sismológicas y de mejorar el monitoreo, porque “gracias al monitoreo de sismos pequeños podremos caracterizar mejor las fallas que existen en regiones concretas y con ello evaluar el peligro sísmico”; y concluyó: “Los fenómenos naturales han existido y seguirán existiendo, así se comporta la naturaleza. Nuestra obligación es entenderlos y prepararnos para poder prevenir los desastres”.

Puede consultar la actividad completa en el canal de YouTube de El Colegio Nacional: https://www.youtube.com/watch?v=FbsJxuAf0vw

 

  

La encrucijada de la salud 

  • Actualmente asistimos a una verdadera explosión del conocimiento inherente a los sistemas de salud lo cual ha favorecido el surgimiento de un gran número de oportunidades, beneficiando el nivel de salud de personas y grupos poblacionales: Guillermo Soberón
  • Si queremos avanzar hacia un sistema de salud auténticamente universal, México debe implantar una nueva generación de reformas que garantice a todos los ciudadanos acceso igualitario a servicios integrales de salud de alta calidad con protección financiera: Julio Frenk
  • Necesitamos modificar la visión del sistema de salud para actuar con un enfoque de prevención proactiva: Roberto Tapia-Conyer
  • El modelo actual del Sistema Nacional de Salud privilegia la atención hospitalaria y la especialización médica, dificultando la formación y contratación de médicos generales: Germán Fajardo Dolci
  • La innovación y la investigación impulsa una nueva revolución a partir de las ciencias de la vida: Gerardo Jiménez
  • Para lograr un Sistema de Salud más adecuado el país debe conocer a fondo su propia realidad, y así poder tomar acciones basadas en la información, no en la creencia ni en la opinión autoritaria: Ruy Pérez Tamayo

En el marco del 3er Encuentro Libertad por el Saber, que este año invita a reflexionar sobre los problemas y las oportunidades del país, El Colegio Nacional (ECN) albergó ayer en la tarde la mesa La encrucijada de la salud coordinada e impartida por los colegiados Julio Frenk, Ruy Pérez Tamayo y Guillermo Soberón.

La mesa contó con la participación, además de los coordinadores, de Germán Fajardo Dolci, de la Facultad de Medicina de la UNAM, Gerardo Jiménez, de Genómica y Bioeconomía A.C., y Roberto Tapia-Conyer, Director General de la Fundación Carlos Slim.

El discurso introductorio de la actividad estuvo a cargo de Guillermo Soberón, quien no pudo acudir al acto pero elaboró un texto que Julio Frenk se encargó de  transmitir a la audiencia. En dicho texto, Soberón señaló que hay 4 elementos primordiales en la definición del nivel salud de las personas y de los grupos poblacionales: la dotación genética, el medio ambiente, el comportamiento de las personas y de los grupos poblacionales y la respuesta social organizada.

Julio Frenk realizó la primera intervención de la mesa exponiendo los dilemas que enfrentan las políticas públicas de salud. El integrante de ECN manifestó que “si queremos avanzar hacia un sistema de salud auténticamente universal, México debe implantar una nueva generación de reformas que garantice a todos los ciudadanos acceso igualitario a servicios integrales de salud de alta calidad con protección financiera”.

Frenk explicó que, aunque el actual sistema de salud requiere de una nueva generación de reformas, sí deberíamos preservar dos aspectos: el núcleo técnico, el cual definió como “de excelencia”, que implica la vigilancia y control epidemiológicos, y las políticas de Estado, que comprenden la vacunación, la planificación familiar, el control y combate de riesgos, y el uso de evidencias científicas en el diseño y la evaluación de programas.

A continuación, Roberto Tapia-Conyer habló de la importancia de la prevención ante la reemergencia de ciertos perfiles epidemiológicos. El Director General de la Fundación Carlos Slim subrayó que en el último cuarto de siglo el cambio de las enfermedades crónicas ha sido drástico, con el aumento de patologías como la diabetes mellitus del tipo 2 y la prediabetes, entre otras. “Hay una mayor carga de enfermedad y, por tanto, la respuesta que tiene que dar el sistema de salud empieza a tener una mayor preponderancia”, reflexionó Tapia-Conyer.

El costo anual que hoy implica la atención de un paciente de diabetes en México es 8.3 veces mayor que el costo anual de la atención de alguien con prediabetes. Tapia-Conyer prosiguió especificando que “no podemos utilizar el mismo modelo que funciona para las enfermedades infecciosas. Necesitamos modificar la visión del sistema de salud para actuar con un enfoque de prevención proactiva” y finalizó su intervención especificando que “debemos pasar de un sistema centrado a los servicios de sus unidades a un sistema que utiliza sus instalaciones pero tiene una expansión hacia el hogar de las personas”.

Le siguió Germán Fajardo Dolci, Director de la Facultad de Medicina de la UNAM, quien profundizó en los aspectos de la revolución educativa en las profesiones de la salud. El académico describió que la capacidad de respuesta del Sistema de Salud depende del tamaño, composición, distribución y productividad de su fuerza laboral. “El Sistema de Salud ha operado históricamente con déficit de personal en comparación con índices internacionales”, lamentó Fajardo Dolci, y especificó que este aspecto no se ha podido resolver debido a causas como el crecimiento asincrónico de la infraestructura sanitaria, al insuficiente presupuesto para formar y contratar personal, al aumento del crecimiento poblacional, el aumento de jubilados y la transición epidemiológica. El académico también apuntó que no existe un modelo de atención médica que determine explícitamente la cantidad, composición y distribución nacional de la fuerza laboral y en particular de médicos generales y especialistas según riesgos de enfermar y demanda de servicios. Por último, Fajardo Dolci remarcó que la formación de médicos generales en las escuelas de Medicina y su inserción en el mercado laboral es de los asuntos más complicados para el Sistema Nacional de Salud, “ya que el modelo actual privilegia la atención hospitalaria y la especialización médica, dificultando la formación y contratación de médicos generales”.

Seguidamente Gerardo Jiménez, fundador del Instituto Nacional de Medicina Genómica transmitió los retos y promesas de la investigación en ciencias de la salud. Tal como apuntó el científico, el incremento permanente de las enfermedades crónicas, la creciente carga sobre la salud y las finanzas y la tecnología actual insuficiente para prevenir y atender las necesidades de las salud son los principales retos que enfrenta el Sistema de Salud. Jimenez señaló que el impacto de la investigación científica en la salud es tangible a varios niveles, desde la influencia en políticas públicas hasta el impacto económico que supone la atracción de inversión privada global y la creación y desarrollo de industrias y empresas. “La innovación y la investigación impulsa una nueva revolución a partir de las ciencias de la vida”, indicó el investigador, quien concluyó que la medicina personalizada, la inmunoterapia, la biología sintética, la realidad virtual y el diagnóstico en punto de atención son las áreas de oportunidad en el sector de la salud.

Por último, el integrante de ECN Ruy Pérez Tamayo especificó, a modo de conclusión de la mesa, que para lograr un Sistema de Salud más adecuado el país debe conocer a fondo su propia realidad, “y así poder tomar acciones basadas en la información, no en la creencia ni en la opinión autoritaria”. 

Puede consultar la actividad completa en el canal de YouTube de El Colegio Nacional: https://www.youtube.com/watch?v=T2aTN_kcaA8