Síntesis Informativa - Cátedra del Collège de France en El Colegio Nacional

ECN | 16 noviembre 2018
Síntesis Informativa - Cátedra del Collège de France en El Colegio Nacional

 

ECN | 16 noviembre 2018

Infants’ early competence for language and symbols | Cátedra del Collège de France en El Colegio Nacional

  • A los cinco meses, los infantes ya tienen acceso a representaciones simbólicas que les ayudan a comprimir la información y combinar conceptos: Ghislaine Lambertz-Dehaene
  • Las investigaciones de Lambertz-Dehaene tienen profundas implicaciones para entender las bases genéticas y epigenéticas que determinan el desarrollo del lenguaje y de los símbolos en función de la maduración del cerebro humano: Ranulfo Romo

En el marco de la tedra del Collège de France, ayer en la tarde El Colegio Nacional (ECN) albergó un programa doble en neurociencias al ofrecer las conferencias Infants’ early competence for language and symbols (Competencia temprana de los bebés para el lenguaje y los símbolos) y Reading in the brain: How literacy changes us (La lectura en el cerebro: cómo nos cambia la alfabetización), a cargo de los investigadores franceses Ghislaine Lambertz-Dehaene y Stanislas Dehaene, respectivamente, y bajo la coordinación del colegiado Ranulfo Romo. 

El ciclo de conferencias de la tedra del Collège de France es el resultado del convenio académico que ambas instituciones firmaron en enero de 2017 y que les permitirá compartir de manera gratuita el conocimiento más representativo de México y Francia, impulsando la ciencia y la cultura a nivel internacional.

Ghislaine Lambertz-Dehaene ha dedicado su carrera a estudiar las bases cerebrales de las funciones cognitivas de los bebés y los niños en edad escolar y, en particular, las peculiaridades de la organización cerebral del infante que favorecen la adquisición del lenguaje. Actualmente es Directora de Investigación del Centro Nacional de la Investigación Científica de Francia (CNRS, en sus siglas en francés) y Directora del equipo de Neuroimagen del Instituto Nacional de la Salud e Investigación Médica de Francia (INSERM).

Ranulfo Romo destacó “las profundas implicaciones” que tienen las investigaciones de Lambertz-Dehaene para entender “las bases genéticas y epigenéticas que determinan el desarrollo del lenguaje y de los símbolos en función de la maduración del cerebro humano”.

Mediante técnicas de visualización no invasiva como el Electroencefalograma (EEG), la Magnetoencefalografía (MEG), la Resonancia Magnética (MRI) y la Espectroscopia de Infrarrojo Cercano (NIRS),  el equipo de Lambertz-Dehaene ha llegado a la conclusión que el cerebro de los bebés tiene una organización particular y es asimétrico, ya que tiene diferentes sesgos de procesamiento asignados a cada hemisferio. Además, a edades tan tempranas como los tres meses de edad, es capaz de analizar el lenguaje hablado y tiene acceso a representaciones simbólicas gracias al desarrollo de las regiones frontales.

Según indicó la científica, el desarrollo desigual de las regiones perisilvianas derecha e izquierda del cerebro del bebé culminan en la formación de la región temporal posterior, favoreciendo estas asimetrías a “la diversidad de sensibilidades hacia el entorno” y a “la creación de redes de distinta especialización que se activan en paralelo para procesar diferentes características del habla”. “Esta estructura es muy importante para la comunicación verbal y no verbal en la especie humana”, remarcó la investigadora.

Lambertz-Dehaene explicó que incluso los bebés prematuros tienen los circuitos temporales mínimos para percibir el mundo exterior, y esta eficiencia funcional no se limita a áreas primarias, ya que se extiende a regiones de niveles más altos, como las áreas frontales, percibiendo señales temporales como fonemas y sílabas.

“A los cinco meses, los infantes ya tienen acceso a representaciones simbólicas que les ayudan a comprimir la información y combinar conceptos”, concluyó la neurocientífica, especificando que los cálculos más abstractos aún son lentos, pero  que desde las primeras etapas de vida todo el cerebro está participando en el aprendizaje a través de redes específicas, involucrando regiones de alto y de bajo nivel a la vez.

 

 

Reading in the brain: How literacy changes us - conferencia II | Cátedra del Collège de France en El Colegio Nacional

  • Es extremadamente difícil para un adulto aprender o reaprender a leer, ya que requiere de plasticidad neuronal: Stanislas Dehaene
  • Sería muy bueno para México que existiera un comité para que los neurocientíficos pudiéramos aconsejar a nuestro nuevo presidente electo en materia de educación, aprendiendo de la experiencia francesa: Ranulfo Romo 

El neurocientífico Stanislas Dehaene es profesor del Collège de France y su  línea de investigación se ha centrado en los temas de la cognición numérica, las bases neuronales de la lectura y los correlatos neuronales de la consciencia.

Según describió Ranulfo Romo, “su basta obra ha aportado resultados de valor incalculable para entender las bases biológicas de las funciones cognitivas del cerebro humano”. Dehaene forma también parte del comité científico que aconseja al Ministro de Educación francés, Jean-Michel Blanquer, sobre cómo usar el conocimiento neurocientífico para mejorar la educación en las escuelas francesas. “Sería muy bueno para nuestro país que existiera un comité para que los neurocientíficos pudiéramos aconsejar a nuestro nuevo presidente electo, aprendiendo de la experiencia francesa”, abogó el integrante de ECN.

La tesis de Dehaene sostiene que el lenguaje usa las estructuras cerebrales que quizá fueron diseñadas para otros propósitos, de tal manera que la circuitería cerebral puede adaptarse al aprendizaje y uso de los idiomas que hablamos los humanos. La hipótesis del reciclaje neuronal (neuronal recycling hypothesis) de Dehaene afirma que siendo la lectura un invento relativamente reciente en la historia del ser humano, debe reciclar parcialmente territorios corticales existentes dedicados previamente a otras funciones. El investigador explicó que la corteza inferotemporal de todos los primates contiene una pirámide de circuitos para el reconocimiento de formas invariantes. Los humanos adoptamos muchas de estas formas (T, Y, L) en nuestros sistemas de escritura. 

La zona de nuestro cerebro donde se sitúa la capacidad de lectura es denominada área visual de la forma de la palabra (VWFA, en sus siglas en inglés), y está localizada siempre en el mismo sitio, aunque se activa selectivamente ante palabras escritas más que ante otras categorías de estímulos visuales, y ante carácteres conocidos más que ante letras desconocidas. La lesión de esta área puede causar alexia, una discapacidad selectiva de la capacidad de leer.

Para sus investigaciones, Dehaene ha comparado los cerebros de personas alfabetizadas y analfabetas, y así ha logrado mapear los cambios que la alfabetización comporta en los circuitos neuronales. El neurocientífico pudo observar, entre otras transformaciones, que en personas analfabetas la VWFA responde principalmente a caras y objetos, respuesta que disminuye en los cerebros alfabetizados, en los cuales la  función de reconocimiento de caras y objetos se desplaza al hemisferio derecho. 

“La alfabetización mejora la activación cerebral hacia frases escritas incluso en sujetos adultos ex-analfabetos”, señaló el investigador, aunque advirtió que “es extremadamente difícil para un adulto aprender o reaprender a leer, ya que requiere de plasticidad neuronal”.

Dehaene concluyó señalando que la función lectora depende de un circuito, no de una sola área, y que la alfabetización tiene un impacto positivo en el sistema visual y en el córtex visual, mejorando el proceso de lenguaje hablado y las conexiones neuronales, consiguiendo una transmisión más eficiente de la información.

Puede consultar la actividad completa en el canal de YouTube de El Colegio Nacional: https://www.youtube.com/watch?v=FhimzJ1XxIw