Síntesis Informativa - Clara Schumann (1819 -1896)

ECN | 4 octubre 2018
Síntesis Informativa - Clara Schumann (1819 -1896)

Clara Schumann (1819 -1896) | Músicos y medicina | Conferencia-concierto | sexto ciclo - 2018

 

 

  • Clara Shumann tuvo una influencia decisiva en la interpretación pianística del siglo XIX: Adolfo Martínez Palomo
  • El personaje de Clara Schumann merece ser revisado y más conocido, puesto que como intérprete fue tan buena o mejor que cualquier otro pianista del siglo XIX: Adolfo Martínez Palomo

 

En el marco del ciclo de conferencias-concierto Músicos y Medicina, El Colegio Nacional (ECN) albergó la tarde de ayer la sesión dedicada a la intérprete y compositora Clara Schumann (1819-1896), bajo la coordinación del médico e investigador Adolfo Martínez Palomo, integrante de ECN.

Tal como apuntó el colegiado al inicio de la plática, “el personaje de Clara Schumann merece ser revisado y más conocido, puesto que como intérprete fue tan buena o mejor que cualquier otro pianista del siglo XIX, incluyendo a Liszt, y fue extraordinaria como compositora”.

Schumann, nacida Wieck, vino al mundo en Leipzig, hija del intérprete y profesor de piano Friedrich Wieck, y de la soprano y también pianista Marianne Tromlitz. A pesar de que el divorcio de sus progenitores marcó profundamente su infancia, puesto que su padre era un hombre irracional, cruel y despiadado, Clara despuntó como intérprete a edad temprana, llegando a ser considerada por algunos críticos de la época como un prodigio.

Con solo nueve años realizó su primer concierto en la Gewandhaus, la sala de conciertos más importante de Leipzig, y dos años después su padre, quien había decidido concentrar toda su actividad en promocionar a Clara en el centro de la actividad musical europea, organizó la primera gira de conciertos que la llevó a Paris, donde su talento tuvo una excelente acogida. Martínez Palomo remarcó que, a pesar de su juventud y de su condición de mujer, protestante y extranjera, “Austria le confirió a los 18 años el título de Real e Imperial virtuosa de cámara, la más grande distinción que podía ofrecerse a un artista musical”.

En el inicio de su adolescencia Clara conoció a Robert Schumann, quien empezó a estudiar composición a tiempo completo con Friedrich Wieck. Entre Clara y Robert se forjó una estrecha amistad que culminó en amor, y en 1837 pidieron permiso al padre de ella para casarse, puesto que aún era menor de edad, pero Wieck se negó. Finalmente se casaron un día antes de que Clara cumpliera los 21 años, lo que ocasionó una batalla legal por parte del progenitor de la compositora contra Robert Schumann, a quien consideraba inestable e insolvente.

Según los biógrafos, los primeros meses del matrimonio fueron de absoluta felicidad. Tal como describió el colegiado “hay que pensar que los dos eran genios y tenían enormes afinidades de todo tipo”. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, Clara sentía que perdía habilidad como pianista y compositora, puesto que su marido tenía preferencia a la hora de ocupar el piano familiar para la práctica diaria. Juntos tuvieron siete hijos, hecho que no impidió que la intérprete siguiera con sus recitales internacionales. Ni siquiera la creciente inestabilidad mental de Robert y la muerte temprana de dos de sus hijos le impidieron seguir adelante con su carrera musical, “la principal motivación de su vida”, apostilló Martínez Palomo.

Después de la muerte de Robert en 1856, Clara cesó de componer, pero ofreció más de 1300 recitales en diez países para sostener a sus hijos, difundiendo la obra de su esposo y del maestro Johannes Brahms, con quien le unía una profunda amistad.

A pesar de que fue una mujer esencialmente sana física y mentalmente durante casi toda su vida, la vejez no perdonó a Clara Shumann. Ya de viuda empezó a acusar artritis, dolencia de la cual se aliviaba con opio y otros tratamientos de la época. A los 72 años presentó su último concierto público y, poco antes de morir, sufrió un accidente vascular cerebral que se repitió al cabo de unos meses de forma fatal.

“Clara Shumann tuvo una influencia decisiva en la interpretación pianística del siglo XIX” concluyó Martínez Palomo, quien destacó de la pianista “su bellísimo tono y su sentimiento poético” y añadió que “se concentraba más en el espíritu del compositor que en las acrobacias técnicas, a diferencia de Liszt, el otro gran pianista de la época”.

Después de su exposición, el integrante de ECN dio paso al concierto en el que la mezzosoprano Verónica Alexanderson y el pianista Sergio Vázquez interpretaron varias piezas de la compositora, remarcando lo especial de “disfrutar de un repertorio aún demasiado desconocido en México”. “No era una pianista conocida por su virtuosismo técnico, sino que era profunda e introspectiva” reseñó Vázquez sobre Schumann, de la cual Alexanderson añadió que “en su obra vocal, lejos de buscar el lucimiento vocal, es muy honesta con el texto; su música siempre es muy descriptiva”. Algunas de las composiciones interpretadas por los maestros fueron Ballade, Op. 6, no. 4Die Loreley, Op. 53 y seis lieder, Op. 13 entre los cuales Die stille Lotosblume y Der Mond kommt still gegangen.

Puede consultar la actividad completa en el canal de YouTube de El Colegio Nacional: https://www.youtube.com/watch?v=mEPA1ibHR9Y