Síntesis Informativa - CRISPR (Día 3)

ECN | 25 octubre 2018
Síntesis Informativa - CRISPR (Día 3)

 

ECN | 25 octubre 2018

CRISPR: los retos de la edición genómica | Mesas redondas

  • Si es cierto que los avances científicos y tecnológicos aseguran una vida mejor, esta debe ser para todo el mundo. Debemos evitar que el desarrollo tecnológico produzca mayores desigualdades sociales: Patricia Grether
  • La naturaleza manufacturada es el fin último de la biotecnología de nuestro siglo: Jorge Linares
  • En momentos como el actual no se puede codificar, es época de tribunales y jurisprudencia: a los que estamos en los tribunales nos toca solucionar temas concretos, muchas veces por analogía con casos parecidos: José Ramón Cossío 

Ayer en la tarde El Colegio Nacional (ECN) albergó la tercera y última sesión del ciclo de mesas redondas CRISPR: los retos de la edición genómica, una actividad coordinada por los colegiados Francisco G. Bolívar Zapata, José Ramón Cossío, Antonio Lazcano Araujo y Adolfo Martínez Palomo, y que ha tenido como objetivo analizar el fenómeno CRISPR y los desafíos éticos, ideológicoseconómicos, intelectuales y reproductivos que plantea.

La mesa contó con la participación de la genetista Patricia Grether González, del Colegio de Bioética, y del filósofo Jorge Enrique Linares Salgado, director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

El colegiado y ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) José Ramón Cossío fungió com moderador de una mesa en la que se deliberaron aspectos filosóficos, bioéticos y jurídicos de la edición genómica. Cossío afirmó que el derecho aún está rezagado con respecto a este tipo de avances científicos y tecnológicos, y que los códigos no alcanzan para resolver los problemas que ya pueden causar en la sociedad. “En momentos como el actual no se puede codificar, es época de tribunales y jurisprudencia: a los que estamos en los tribunales nos toca solucionar temas concretos, muchas veces por analogía con casos parecidos”, sopesó el colegiado.

En su intervención, Patricia Grether reflexionó sobre la genética y analizó la revolución que representa la herramienta CRISPR para la vida humana. La investigadora afirmó que la utilización de esta tecnología para propósitos como la regulación de la expresión de los genes, la edición epigenómica y la edición del RNA, entre otros, “ha ensanchado las alternativas para estudiar cómo funcionan los genes, cómo producir mejores modelos de enfermedad y cómo diseñar mejores tratamientos”. Sin embargo, la discusión ética no está en la edición de células somáticas, sino en la manipulación de las células germinales, por el peligro que conlleva la posibilidad de poder generar individuos bajo diseño. 

Evitar enfermedades mendelianas graves es una de las aplicaciones más relevantes del uso de CRISPR, aunque también se debe tener en consideración que es un sistema que puede ser usado para mejorar la especie humana en términos de apariencia o capacidad intelectual, favoreciendo a los ricos e incrementando sus ventajas sobre los pobres. 

Tal como indicó la investigadora, el importante papel que el desarrollo de las tecnologías implica en lo económico requiere que dichos avances “tengan un componente de ética humanista, sin el cual acabarán siendo el pretexto utilizado por políticos para obtener recursos y votos”. Si es cierto que los avances científicos y tecnológicos aseguran una vida mejor, esta debe ser para todo el mundo”, concluyó Grether, “debemos evitar que el desarrollo tecnológico produzca mayores desigualdades sociales”. 

A continuación, tomó la palabra el filósofo Jorge Linares quien planteó algunos de los problemas que presenta la biología sintética desde un punto de vista filosófico y bioético. Según explicó Linares, “la naturaleza manufacturada es el fin último de la biotecnología de nuestro siglo”; si este proyecto se llegase a consumar en el futuro, “constituiríamos un mundo biotecnológico que subsumiría lo que quedara de la naturaleza no modificada técnicamente”.

La creación de nuevas formas de vida como son genomas y células sintéticos plantea una amplia gama de cuestiones éticas y sociales: la cuestión de las patentes y la propiedad sobre los organismos vivos o bioartefactos, como los definió el investigador, la controversia sobre la bioseguridad, así como el peligro que implican nuevas formas de bioterrorismo. Además los efectos y productos de la biología sintética reactivan los debates sobre el riesgo tecnológico y su adecuada gestión sociopolítica y jurídica, indicó el filósofo, “así como el problema ético y epistémico de la diversidad divergente de percepciones y valoraciones sociales sobre esos riesgos en general y sobre los beneficios y bienes que traen consigo”.

Linares afirmó que la humanidad aún se encuentra en una etapa inicial del desarrollo de la tecnología de edición genómica, y que por ahora la biología sintética “es más una promesa y una proyección magnificada de nuestra capacidad técnica que un nuevo poder tecnológico bajo nuestro control”. A pesar de ello, el dilema bioético y ambiental que ya plantea, junto con las biotecnologías en su conjunto, es discernir cual de las de las siguientes alternativas es más viable para el futuro de la civilización humana: por un lado, adaptar equilibradamente las innovaciones tecnocientíficas a las estructuras biológicas y bioquímicas de los ecosistemas, así como limitar la disponibilidad y explotación actual de los recursos naturales, o bien, adaptar los organismos vivos y los ecosistemas enteros a las condiciones y necesidades del desarrollo industrial y tecnológico. El filósofo precisó que, por el momento, “el desarrollo de la actual biotecnología apuesta por la segunda vía” y, para finalizar, quiso recordar que “la naturaleza no depende de la invención humana, la humanidad sí depende de la naturaleza biológica”.

Puede consultar la actividad completa en el canal de YouTube de El Colegio Nacionalhttps://www.youtube.com/watch?v=xbmK5NAJGiA