Síntesis Informativa - Gioachino Rossini (1792-1868) | Músicos y medicina

ECN | 6 diciembre 2018
Síntesis Informativa - Gioachino Rossini (1792-1868) | Músicos y medicina

 

ECN | 6 diciembre 2018

Gioachino Rossini (1792-1868) | Músicos y medicina | Conferencia-concierto | sexto ciclo - 2018

 

  • La revalorización que día a día se hace de la extraordinaria obra musical de Rossini debería incluir también un análisis más justo de la personalidad del compositor: Adolfo Martínez Palomo

En el marco del ciclo de conferencias-concierto Músicos y Medicina, dedicado al análisis de las historias clínicas de grandes compositores, El Colegio Nacional (ECN) albergó la tarde de ayer la sesión dedicada al compositor italiano Gioachino Rossini (1792-1868), la cual fue la última del año. La actividad fue coordinada e impartida por el médico e investigador Adolfo Martínez Palomo, integrante de ECN.

El compositor de las famosas óperas Il barbiere di Siviglia y Semiramide, entre muchas otras, nació en la ciudad de Pésaro, hijo de Giuseppe, trompetista y de Anna Guidarini, cantante en teatros locales. A pesar de recibir una educación precaria, sus muchas faltas de ortografía eran legendarias, desde su más tierna infancia mostró talento musical y estudió música con su padre, familiarizándose con el violín y el corno, y destacando en el canto.

A los doce años escribió seis sonatas para violín, violoncello y contrabajo, y a los catorce ingresó como alumno en el Liceo Musical de Bolonia, “donde profundizó sus conocimientos analizando la música de Haydn y de Mozart”, detalló Martínez Palomo. Estrenó su primera ópera al cumplir la mayoría de edad y en los siguientes años su productividad como compositor fue “asombrosa”:  entre los 19 y los 27 años escribió un promedio de tres óperas al año, disminuyendo la producción a una ópera por año hasta que cumplió los 37, edad en la que compuso su última ópera, Guillermo Tell, y prácticamente abandonó la escritura de música. “A pesar de que su acervo operístico está ampliamente documentado, poco se sabe de su vida personal durante este periodo de laboriosidad extraordinaria”, comentó el colegiado, quien compartió que en 1822 Rossini contrajo matrimonio con la cantante española Isabella Colbran, de la que se separó quince años después.

Su silencio de cuatro décadas sigue siendo un misterio, y en su momento le valió la fama de personaje indolente y perezoso. Son muchas las teorías que tratan de esclarecer porque Rossini abandonó la música: algunos biógrafos apuntan a la falta de necesidad, puesto que ya había acumulado suficiente riqueza, otros a que no tenía nada que decir o que nadie le quería escuchar. Lo cierto es que no por abandonar la pluma se terminó su creatividad, puesto que sí escribió música religiosa, como la Petite Messe Solennelle, que compuso dos años antes de su muerte.

El colegiado sugirió que las hipótesis más cercanas a la realidad podrían ser las que apuntan a la complicada historia clínica del compositor, ya que Rossini sufrió gonorrea con frecuencia en su juventud, padeciendo las secuelas de la enfermedad por el resto de su vida. Por ejemplo, adoleció de uretritis y hemorroides, tratada esta última de forma inmisericorde por sus médicos, con tratamientos a base de purgantes y sanguijuelas.

Algunas biografías modernas mencionan la presencia de enfermedad maníaco depresiva o síndrome bipolar. Ciertos episodios de su vida respaldan esta especulación, puesto que tuvo que permanecer en cama por semanas varias veces tras sufrir ataques de pánico, y durante estos periodos era incapaz de hablar, escribir o componer.

A los 54 años contrae matrimonio con Olympe Pélissier, quien ya más que su pareja sería su enfermera. Su desánimo, junto con sus dolores físicos, le provocaban insomnio, ataques de angustia, crisis de llanto, alucinaciones auditivas e incluso ideas de suicidio. “Sufría continuamente por una enfermedad humillante, dolorosa y extenuante, y psicológicamente por la depresión”, describió el integrante de ECN.

Sus últimos años en París le ayudaron a conseguir cierta tranquilidad mental. Murió a los 76 años, víctima de un cáncer rectal por el que padeció una agonía muy penosa.

Martínez Palomo concluyó sugiriendo que “la revalorización que día a día se hace de la extraordinaria obra musical de Rossini debería incluir también un análisis más justo de la personalidad del compositor” y añadió que “a más de 150 años de su fallecimiento, el recuerdo del gran glotón, el perezoso incorregible, el bon vivant… Debe dejar paso a una imagen más real, la del genial creador de la música que mejor ha reflejado la ironía y la sonrisa de la vida; la de un ser hipersensible, silenciado prematuramente por la depresión”.

Después de la charla los asistentes pudieron disfrutar de la interpretación de algunas arias y dúos de las óperas Il barbiere di Siviglia y La Cenerentola, a cargo de la mezzosoprano Verónica Alexanderson, el tenor Hugo Colín, el barítono Ricardo López y el pianista  Sergio Vázquez.

Puede consultar la actividad completa en el canal de YouTube de El Colegio Nacional: https://www.youtube.com/watch?v=8BQHBLRQnUo