Síntesis informativa - Inauguración "Cerrado" / Viaje al centro de la mente literaria

ECN | 22 noviembre 2018
Síntesis informativa - Inauguración "Cerrado" / Viaje al centro de la mente literaria

 

ECN | 22 noviembre 2018

Cerrado (Imágenes trabajando) | Fotografías de Héctor González Jiménez | Inauguración

Los artistas de la avenida 20 de noviembre están reinventando una manera de ver a la ciudad, una forma que incluye cuidarla, amarla, hacerla suya para disfrutarla. Quizá estamos presenciando el nacimiento de un nuevo movimiento del graffiti: María Cortina Icaza

Los habitantes de esta ciudad podemos demostrar que hay algo más importante que comprar cosas y este proyecto lo demuestra: Juan Villoro 

El día de ayer se llevó a cabo en El Colegio Nacional (ECN) la inauguración de la exposición Cerrado (Imágenes trabajando) del fotógrafo mexicano Héctor González Jiménez y que contó con la coordinación del colegiado Juan Villoro. Las fotografías que conforman la exposición dan muestra de los grafitis pintados en el año 2017 en las cortinas de los negocios de la calle 20 de Noviembre del centro de la Ciudad de México. Dicho proyecto fue organizado por el Fideicomiso del Centro Histórico, el Consejo Ciudadano, la Autoridad del Espacio Público y la delegación Cuauhtémoc.

Al inicio de la inauguración tomó la palabra la coordinadora interinstitucional de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, María Cortina Icaza, quien narró algunas experiencias de su relación y acercamiento al grafiti: “El grafiti hizo que los chicos del barrio formaran un pequeño colectivo en donde se sintieran libres, se hicieron visibles e hicieron suyos algunos espacios públicos (...) Hector Gonzales, a través de otro arte como la fotografía se apropió de lo efímero para compartir con nosotros lo que en la noche se mira y lo hace nuestro”.

Cortina Icaza se aventuró a especular con un probable nacimiento de un movimiento del graffiti y planteó la discusión sobre si el grafiti es arte o un acto subversivo: “Los artistas de la avenida 20 de noviembre están reinventando una manera de ver a la ciudad, una forma que incluye cuidarla, amarla, hacerla suya para disfrutarla. Quizá estamos presenciando el nacimiento de un nuevo movimiento del graffiti (...) ¿El graffiti es arte o un acto subversivo? Me quedo con las dos respuestas, ya que a final de cuentas el arte es subversivo, lo luchado y lo ganado es subversivo”. 

Posteriormente, Juan Villoro agradeció a todos los que hicieron posible la realización de la exposición, pero hizo especial mención del fotógrafo autor de las imágenes expuestas: “Es extraordinario tener aquí las imagenes de Héctor porque es un amigo que me regaló la ciudad misma, trabamos una amistad que nos fue trazando el propio espacio urbano”.

Villoro hizo énfasis en la necesidad de defender espacios públicos de la ciudad que no estén enfocados en el consumo: “Este proyecto que apoyó el Fideicomiso del Centro Histórico busca que los grafiteros se apropien del espacio público y nos habla de que hay algo más que el consumo (...) Los habitantes de esta ciudad podemos demostrar que hay algo más importante que comprar cosas y este proyecto lo demuestra: las tiendas están cerradas, pero las imágenes trabajan”.

Respecto al cuestionamiento que planteó Cortina Icaza, el escritor estuvo de acuerdo en que el graffiti es arte, pero también es un acto transgresor: “A 50 años del 68 debemos de recordar la importancia de tomar las calles, de dejar una huella de protesta”. Finalizó leyendo un aforismo del escritor Gilberto Owen y dijo “Este acto de resistencia es también un acto de amor hacia la ciudad que queremos construir”. Por último, Héctor González Jiménez pasó al frente para hacer un agradecimiento a los asistentes y a todos aquellos que brindaron su apoyo para poder concretar la exposición.

 

Viaje al centro de la mente literaria | Mente y escritura
 
  • La historia de la literatura es la historia de la progresiva conquista de la mente: Juan Villoro
  • El recuerdo puede depender de la imaginación, que no de la mentira: Juan Villoro
  •  La literatura de Sergio Pitol había sido una sistemática investigación de los procesos asociativos y muy en especial de la memoria: Juan Villoro
  • La literatura es el campo en donde se funde el sentimiento y el lenguaje: Juan Villoro

La primera sesión del ciclo de conferencias Mente y escritura impartidas por el integrante de El Colegio Nacional (ECN), Juan Villoro, se llevó a cabo este miércoles con la conferencia Viaje al centro de la mente literaria. Al inicio de la conferencia el escritor puntualizó que “conciencia con “c” alude a la conciencia moral; la consciencia con “sc”, a la captación de sentido, a los procesos al interior del cerebro que forma el pensamiento racional. Nos vamos a ubicar en el plano de la captación de sentido. ¿Cómo conoce el mundo la literatura?, ¿Qué nos dice de las experiencias de la consciencia?”.

Villoro apuntó que la literatura a lo largo de su historia se ha nutrido de otras disciplinas y el conocimiento de la consciencia es un elemento que se fue incorporando de a poco a ella. Durante toda la conferencia leyó un texto sobre el tema a tratar y lo hizo con dedicatoria y girando en torno al escritor recientemente fallecido, Sergio Pitol: “él, de algún modo, me dio una última lección, la de enfrentarme a los insondables misterios de la mente”.

En el texto, el colegiado rememoró el momento en el que conoció a Pitol en 1978 y narró la forma en la que consiguió que Villoro se fuera a Alemania Oriental con el fin de consolidar el aprendizaje de un idioma: “A Sergio le debemos decenas de traducciones del ruso, el polaco, el inglés, el francés y el italiano”. El colegiado contó algunos momento en que Pitol ya comenzaba a tener problemas con la memoria y resaltó la importancia de esta en su escritura: “No cuenta lo que ya recuerda, escribe para recordarlo (...) La literatura de madurez de Sergio Pitol mezcla con soltura la ficción y la autobiografía para investigar el pasado. Eso textos híbridos procuran un retorno a momento extraviados, situaciones perdedizas que aún se pueden recuperar”.

En este sentido, Villoro describió el proceso creativo de Pitol. “La facultad de imaginar puede ayudar a provocar ciertos recuerdos y en sentido inverso, una vez que recuperemos recuerdos estos potencian la imaginación (...) El recuerdo se convierte en una forma de la imaginación. Lo verdaderamente literario de este tránsito no es lo que vivió en la Habana poco antes de ser mayor de edad, ni el olvido que lo cubrió durante 52 años, sino la capacidad de recuperarlo como vida ajena imaginada”. Más adelante, Villoro compartió con el público su última visita a Pitol y la forma en la que había perdido buena parte de la memoria, lo que lo llevó a tener algunas reflexiones como el papel de consciencia en el momento del proceso artísticos y los intentos que han hecho algunos artistas para sistematizar este momento.

Al respecto, señaló que una característica fundamental de la consciencia narrativa es hacer que lo no dicho signifique algo: “Cuando la claridad se convierte en enigma estamos ante una forma superior del sentido. Es decir, comprendemos cabalmente lo que se dice, pero no basta comprenderlo para agotar su significado (...) La conciencia narrativa incluye necesariamente cosas que no se dicen, cosas a las que se alude. Uno de los desafíos del escritor es controlar lo que no se dice”.

Con el fin de ejemplificar lo dicho, Villoro, a lo largo de la conferencia, citó a escritores como Günter Grass, Ernest Hemingway, Anton Chejov, Jorge Luis Borges, Juan Carlos Onetti, Vladimir Nabokov, Marcel Proust, Alejandro Rossi, Salvador Elizondo, entre otros. “Grandes momentos de la literatura dependen de no tener respuesta. En la concepción literaria del mundo lo que no se puede contestar, lo que no se puede decir, lo que no se puede justificar forma parte de la eficacia de contar las cosas, incluso lo que no se puede entender del todo”, agregó.

Posteriormente realizó una reflexión respecto a la creación de identidad y la comprensión del mundo por medio de factores externos como la misma literatura: “Muchas de nuestras señas de identidad son señas externas que no tienen que ver necesariamente con nuestra constitución de un yo qué es lo que nos salva de ser irreales (...) Vamos construyendo nuestra identidad sin tener cabal consciencia interna de lo que somos y, por supuesto, el cerebro y la consciencia narrativa son un auxiliar para paliar este desconcierto, para construir un relato que nos da identidad y nos justifica. La literatura contribuye a la creación de este relato”.

Finalizó hablando del corto circuito entre la razón y el sentimiento que aborda la literatura y, para tal fin, leyó algunos pasajes de una obra de teatro que él mismo escribió, El filósofo declara, con el fin de demostrar el conflicto que existe entre la razón y la emoción. “La consciencia narrativa como ese campo donde el silencio, lo no dicho tengan un lugar preponderante y que lo que escribe un escritor pueda incluir la contradicción, las tensiones de sinsentidos o explora estos cortocircuitos(...) Las respuestas que ofrece la literatura no son respuesta unívocas, una respuesta tiene distintas maneras de ser interpretada y mientras más maneras de ser interpretada más perdurará en la mente”, dijo para concluir.

La próxima sesión se llevará a cabo el miércoles 28 de noviembre a las 29 h en la sede de El Colegio Nacional (Donceles 104, Centro histórico).

 

Puede consultar la actividad completa en el canal de YouTube de El Colegio Nacional: https://www.youtube.com/watch?time_continue=681&v=qSR-jA9JDdI