Síntesis Informativa - Olinka. La ciudad ideal del Dr. Atl

Colnal | 20 marzo 2019
Síntesis Informativa - Olinka. La ciudad ideal del Dr. Atl

Colnal | 20 marzo 2019

 

Olinka. La ciudad ideal del Dr. Atl, de Cuauhtémoc Medina | Presentación editorial

  • El proyecto de Olinka surge del activismo esteticista del Dr. Atl, de su visión agitada e hipnótica de la naturaleza y del universo: Cuauhtémoc Medina
  • Este libro se enmarca en la tradición de El Colegio Nacional de publicar y difundir la obra de y sobre sus integrantes: Javier Garciadiego
  • Leyendo esta obra, uno siente que está siguiendo los pasos del Dr. Atl por los volcanes, los paisajes, por la historia de la cultura y de la política de nuestro país: Fernanda Canales
  • En este libro, Cuauhtémoc Medina descubre la pretensión radicalmente antisocial del proyecto Olinka: Antonio Saborit

  

Ayer en la tarde, El Colegio Nacional (Colnal) realizó en el Museo Nacional de Antropología, la presentación editorial del libro Olinka. La ciudad ideal del Dr. Atl, de Cuauhtémoc Medina, Curador en jefe del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC). Para hablar sobre el libro y la figura del Dr. Atl, se reunieron con el autor el colegiado Javier Garciadiego, quien fungió como moderador de la mesa, la arquitecta Fernanda Canales y Antonio Saborit, Director del Museo Nacional de Antropología.

Editado por El Colegio Nacional, Olinka. La ciudad ideal del Dr. Atl tiene su origen en el trabajo de tesis de Medina, quien empezó a investigar sobre el tema desde inicios de los años 90. “Para mí, escribir esta obra fue una forma de establecer una posición de distancia crítica frente a algunos presupuestos de la idea de cultura oficializada en la que crecí”, confesó el autor, quien, tomando este fragmento de la cultura mexicana, buscó desestabilizar el relato heredado de uno de los campos más ideologizados: la cultura mexicana posrevolucionaria.

Medina precisó que el proyecto cultural de Olinka, la ciudad que el Dr. Atl concibió como un ideal para artistas científicos y filósofos, surge “del activismo esteticista del pintor, de su visión agitada e hipnótica de la naturaleza y del universo e, incluso, de la desviación monstruosa de su antisemitismo y propaganda a favor de los nazis”. El curador continuó explicando que estos fueron los núcleos de preocupación del Dr. Atl, y cómo hay que encontrar la especificidad de este ambicioso proyecto cultural, “desligándolo de la autocelebración del ombligo de México en la que siempre acaba siendo construido”.

El colegiado Javier Garciadiego apuntó que este libro “se enmarca en la tradición de El Colegio Nacional de publicar y difundir la obra de y sobre sus integrantes”, puesto que el Dr. Atl fue electo en 1950 a propuesta de Diego Rivera y formó parte del Colnal desde su ingreso en marzo de 1951, aunque renunciaría dos meses después por negarse a realizar su discurso de ingreso.

Durante su intervención, la arquitecta Fernanda Canales describió que, dentro de la presente obra de Cuauhtémoc Medina, “se pueden encontrar el libro del historiador, el del curador y el del investigador”. Canales resaltó que Medina y el Dr. Atl tenían una vocación común “antisistema y antireligiosa”, así como de traspasar los límites del conocimiento, de plantear búsquedas libres para dar pie a nuevos territorios y una forma política “de hacer y entender el arte”. “Leyendo esta obra, uno siente que está siguiendo los pasos del Dr. Atl por los volcanes, los paisajes, por la historia de la cultura y de la política de nuestro país”, señaló Canales.

Antonio Saborit, director del Museo Nacional de Antropología, profundizó en la explicación del periodo (1911-1913) en que el Dr. Atl residió en París, donde se empezaron a fraguar las ideas que conducirían al proyecto de Olinka. Saborit también apuntó que en el libro “Cuauhtémoc descubre la pretensión radicalmente antisocial de esta ciudad”, ya que, en su proyecto, el Dr. Atl anteponía la comodidad y el privilegio de unos cuantos sabios al desarrollo del conjunto de la sociedad. “Su impulso derivaba de la condición de alienación y rechazo histórico que definía al artista moderno en el despuntar del siglo XX”, concluyó Saborit.

 

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