Síntesis Informativa / Tiempos de Revoluciones (Séptima jornada de actividades)

ECN | 19 octubre 2017
Síntesis Informativa / Tiempos de Revoluciones (Séptima jornada de actividades)

 

ECN | 19 octubre 2017

La Revolución rusa

  • El principio universal del concepto de equidad estuvo siempre presente en el ánimo de los revolucionarios rusos: Diego Valadés
  • Espero que muchos pueblos del mundo saquen lecciones de nuestra historia: Eduard R. Malayán

La séptima jornada de Tiempos de Revoluciones abrió ayer en la tarde en El Colegio Nacional (ECN) con una mesa redonda sobre La Revolución rusa, coordinada por el jurista y miembro de ECN Diego Valadés y por Jorge Sánchez Cordero Dávila, de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. También participaron en la mesa el miembro de ECN Javier Garciadiego y el miembro electo Christopher Domínguez Michael (cuyo ingreso en la institución se hará efectivo el próximo mes de noviembre), el embajador de la Federación Rusa en México Eduard R. Malayán, la historiadora Victoria Frede, de la Universidad de California en Berkeley, así como el poeta Eduardo Lizalde y el ensayista Jesús Silva-Herzog Márquez, ambos miembros de la Academia Mexicana de la Lengua.

La Revolución rusa es uno de los grandes movimientos sociales, políticos y culturales en la historia del mundo. Según Valadés, “transformó lo que en su momento era un imperio colosal y tuvo una repercusión inmediata y mediata en Europa.” El miembro de ECN destacó que si algo caracterizó al movimiento revolucionario fue que “el principio universal del concepto de equidad estuvo siempre presente en el ánimo de los revolucionarios rusos, la idea sintetizada por Karl Marx en la máxima ‘Cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades’”.

En su intervención, el embajador ruso Eduard R. Malayán quiso poner de relieve la controversia que aún genera el tema en Rusia, puesto que todavía existen apasionados detractores que consideran que la Revolución impidió la continuidad del Imperio ruso, así como defensores que la identifican como la liberación de la humanidad. El embajador señaló que “es necesario aprender más sobre la Revolución para reforzar la reconciliación y la concordancia política entre ciudadanos”. “La revolución rusa fue un gran experimento”, reflexionó Malayán, “y espero que muchos pueblos del mundo saquen lecciones de nuestra historia”.

Javier Garciadiego ofreció un exhaustivo análisis comparativo entre los procesos revolucionarios ruso y mexicano, concluyendo que la diferencia más destacada entre las dos revoluciones fue que “la bolchevique tuvo una vanguardia política, una columna vertebral que fue el Partido Comunista. En cambio, no podemos hablar del ejército constitucionalista y mucho menos del ejército maderista como columnas con organización política partidista”.

A continuación, el historiador y ensayista Christopher Domínguez Michael realizó una reivindicación de la figura de Aleksandr Kerénski, el dirigente revolucionario que desempeñó un papel primordial en el derrocamiento del régimen zarista y se erigió en Primer Ministro del Gobierno provisional instaurado tras la Revolución de Febrero. “Kérenski fue el primer gran héroe de la Revolución rusa, pero tras la Revolución de Octubre desapareció del mapa”, explicó Domínguez Michael. El ensayista refirió que Kérenski fue protagonista de un mundo que la propaganda soviética borró por completo, ya que la única versión alternativa que sobrevivió dentro de la izquierda rusa fue la trotskista.

La función de la Intelligentsia rusa en la Revolución fue el tema central de la disertación de la historiadora Victoria Frede. La Intelligentsia fue un sector de la élite educada rusa que se caracterizó por llevar a cabo el trabajo intelectual del proceso revolucionario y que estaba comprometida con el deber moral de construir la conciencia social en Rusia. Frede destacó que este sector fue la principal razón por la cual la Revolución rusa terminó por ser una revolución obrera, debido a su incapacidad para conectar con las masas campesinas.

Finalmente, el poeta Eduardo Lizalde ofreció su visión sobre el exilio de Trotsky en México y Jesús Silva-Herzog Márquez ponderó el impacto de la Revolución rusa en el imaginario político occidental.

Para cerrar la mesa redonda, Jorge Sánchez Cordero Dávila agradeció a El Colegio Nacional “esta oportunidad que nos permite sostener diálogos con la historia y sobre la historia, en un ejercicio multidisciplinario muy interesante”.

Puede consultar la actividad completa en el canal de El Colegio Nacional en YouTubehttps://www.youtube.com/watch?v=1lNWKu2f3no
 

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Y después de 1859, ¿qué ocurrió?
 
  • Charles Darwin representa la culminación del pensamiento evolutivo decimonónico: Antonio Lazcano Araujo

En el marco del 2º Encuentro Libertad por el Saber, que este año invita a reflexionar sobre las revoluciones pasadas y futuras en todos los ámbitos del conocimiento bajo el título Tiempos de Revoluciones, El Colegio Nacional (ECN) albergó ayer en la tarde la conferencia Y después de 1859, ¿qué ocurrió?, coordinada e impartida por el biólogo Antonio Lazcano Araujo, miembro de ECN. Lazcano dedicó su disertación a la figura de Charles Darwin y las reacciones e implicaciones que causó la publicación de su Teoría de la evolución a través de la selección natural en 1859.

Darwin no fue el primero que manejó la idea de la evolución; la observación detenida de la herencia de la Ilustración del siglo XVIII revela que muchas disciplinas contenían ya esta idea. El miembro de ECN recordó que Kant fue el primero que habló de la evolución del Sistema Solar, y muchos otros científicos y pensadores, como Lamarck, Lyell, Malthus y Spencer, estaban ofreciendo teorías evolutivas aplicadas a sus campos de estudio. “En realidad, Charles Darwin representa la culminación del pensamiento evolutivo decimonónico”, puntualizó Lazcano Araujo.

Darwin propuso una teoría específica sobre las relaciones filogenéticas entre todos los organismos y al mismo tiempo también dijo que la diversificación de los seres vivos es producto de la selección natural. Su propósito era demostrar que la evolución era un hecho irrefutable y reconocer a la selección natural como el mecanismo evolutivo más importante.

Lógicamente la publicación de su libro causó controversia entre los sectores más conservadores, pero también sembró defensores acérrimos entre los más progresistas.

Por ejemplo, a pesar de la oposición de ciertos sectores de la jerarquía anglicana, se acabó aceptando la teoría. En cuanto a la Iglesia Católica, el Vaticano no se pronunció ni a favor ni en contra de la evolución, y no prohibió el libro ni lo condenó. Tal como explicó Lazcano Araujo, aunque el Papa del momento, Pío IX, era profundamente reaccionario y conservador, el Vaticano prefirió la cautela antes que repetir el error de la condena eclesiástica a la obra de Galileo.

El miembro de ECN señaló que, lamentablemente, se cometió el error de extrapolar la teoría de Darwin de la biología a la organización social. Uno de los primeros en aplicar las ideas darwinistas a las ciencias sociales fue Francis Galton, quien acuñó por primera vez el término eugenesia en su libro El genio hereditario, publicado en 1869. “A veces se ha utilizado la evolución biológica como un elemento pseudocientífico para justificar el racismo o la exclusión social”, reconoció el ponente, “este es uno de los problemas de la teoría de la evolución en el siglo XIX y hay que reconocer que sigue existiendo y se manifiesta en la medicalización de las diferencias”.

A finales del siglo XIX el darwinismo empezó a causar escepticismo entre la comunidad científica y la sociedad en general, debido a la aparición de teorías sobre la edad de la Tierra que entraban en conflicto con la selección natural. Además, Darwin no disponía de una buena teoría genética que respaldara sus ideas. Las teorías de Mendel empezaron a cobrar mayor importancia y no fue sino hasta la década de los años 30 del siglo XX, gracias a los científicos Haldane, Wright y Fisher, que las teorías mendeliana y darwinista se combinaron en lo que ahora conocemos como neodarwinismo, que solo reconoce la selección natural y las mutaciones genéticas como factores que causan la aparición y expansión de nuevas formas animales y vegetales.

Lazcano Araujo concluyó su ponencia con una visión sobre el darwinismo en México, que llegó en la segunda mitad del siglo XIX, después de las Guerras de Reforma y por tanto, a una sociedad laica y secular. El científico Alfonso L. Herrera fue el divulgador más importante de las ideas de Darwin, “y consiguió que, en la enseñanza formal de país, la biología naciera no sólo bajo una óptica laica, sino también evolutiva”, detalló el miembro de ECN.

Puede consultar la actividad completa en el canal de El Colegio Nacional en YouTubehttps://www.youtube.com/watch?v=Ecp64xvMxrs
 
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La Revolución Neolítica y la Revolución Urbana de Vere Gordon Childe 

  • La revolución neolítica nos da los primeros centros permanentes con sentido de comunidad y la revolución urbana nos da la complejidad social de la cual somos producto como civilización occidental: Linda Rosa Manzanilla Naim

En el marco del 2º Encuentro Libertad por el Saber, que este año invita a reflexionar sobre las revoluciones pasadas y futuras en todos los ámbitos del conocimiento bajo el título Tiempos de Revoluciones, El Colegio Nacional (ECN) albergó ayer en la tarde la conferencia La Revolución Neolítica y la Revolución Urbana de Vere Gordon Childe, coordinada e impartida por la arqueóloga e investigadora Linda Rosa Manzanilla Naim, miembro de ECN.

En su ponencia, Manzanilla Naim relató el proceso de la denominada Revolución Neolítica de Vere Gordon Childe, arqueólogo de principios del siglo XX de origen australiano, que trató de explicar el cambio de las sociedades prehistóricas de cazadoras recolectoras a comunidades agrícolas que llevaron a un nuevo modelo de organización social, aparición de ciudades y nuevas civilizaciones.

El área que escogió Gordon Childe para estudiar este proceso de civilización fue el Cercano Oriente, los territorios que comprenden Irak, Irán, Síria y Jordania en la actualidad. Manzanilla Naim detalló cómo se desarrolló la domesticación de plantas y animales en esta región, así como los movimientos de bienes y materias primas. “Fue una región que entró en una dinámica de relaciones muy basta”, detalló la arqueóloga, “tanto es así que la obsidiana provenía de Turquía, y el cobre y los metales fluían a través de redes que pronto se convertirían en marítimas.”

La domesticación de cereales llegó con el Holoceno, de la mano de los recolectores de cereales que se movían en la ladera de los Zagros y empezaron a llevar las espigas de raquis duro, que eran de más fácil recolección, a sus campamentos base para almacenarlas.

También empezaron a llevar carneros y bisontes salvajes a sus aldeas, privilegiando aquellos más dóciles y pasivos.

Gordon Childe elaboró la teoría de los oasis para explicar que la abundancia del ambiente y de los recursos de ese territorio fue el causante del proceso de sedentarización y posterior domesticación, aunque otros arqueólogos pensaban lo contrario, según señaló Manzanilla Naim. Por ejemplo Lewis Binford, que enunció que la domesticación ocurrió en los casos de crisis por la presión de la demografía sobre los recursos.

Después de la primera domesticación de plantas y animales, empezó la producción artesanal en el llamado Neolítico Precerámico, donde se trabajaba la piedra, el hueso y el asta de los animales cazados. Un ejemplo de población de esta era es el sitio de Çatal Hüyük en Turquía.

Con la ocupación del norte de Mesopotamia hacia el 6000 a.C., llegaron el almacenamiento colectivo y las zanjas de riego. Después de esta primera fase llegó la ocupación del sur, el conocido como Período Ubaid (5000-4000 a.C.), que ya es protorubano y da lugar a sitios complejos, donde los templos se convierten en ejes rituales pero también económicos de la sociedad.

La Época Uruk de la Baja Mesopotamia (4000-31000 a.C.) se identifica con la Revolución Urbana, detalló la arqueóloga, puesto que además de los rápidos cambios tecnológicos que trajo consigo (como la rueda, el arado y la escritura pictográfica), también presenta el fenómeno demográfico de la concentración de la población en las ciudades, en detrimento de las aldeas. “La revolución neolítica nos da los primeros centros permanentes con sentido de comunidad y la revolución urbana nos da la complejidad social de la cual somos producto como civilización occidental”, reflexionó la miembro de ECN.

Según Manzanilla Naim, Gordon Childe puso el énfasis en el salto cualitativo que supuso para la humanidad el tener en las primeras ciudades todos estos elementos tecnológicos, que privilegiaron al hombre frente a la mujer en muchos aspectos. “La revolución neolítica nos da los primeros centros permanentes con sentido de comunidad y la revolución urbana nos da la complejidad social de la cual somos producto como civilización occidental”, reflexionó Manzanilla Naim.

En el Período Jemdet Nasr (3000 a.C.) surgieron los primeros palacios y las ciudades-estado sumerios, constituyendo pequeñas unidades políticas en todo Súmer con evidencias de liderazgo secular.

A continuación, Manzanilla Naim pormenorizó las etapas del Período Dinástico, llamado así porque por primera vez aparecen los reyes, nombrados por una asamblea de hombres libres y el consejo de mayores. Esta monarquía iría evolucionando a través de las distintas etapas hasta llegar a erigirse en intermediarios entre los hombres y los dioses. El palacio y los templos eran las dos entidades básicas del orden social.

Estas ciudades-estado sumerias fueron invadidas por la fuerza por los grupos semíticos de levante, estableciendo estos el primer imperio que fue del Golfo Pérsico al Mediterraneo (2310-1164 a.C.).

Puede consultar la actividad completa en el canal de El Colegio Nacional en YouTubehttps://www.youtube.com/watch?v=5B06f0JWuXs

 
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