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Los colapsos de civilizaciones antiguas y la Revolución mexicana, temas de una nueva sesión del ciclo El azar y la necesidad. 50 años después

Los colapsos de civilizaciones antiguas y la Revolución mexicana, temas de una nueva sesión del ciclo El azar y la necesidad. 50 años después

octubre 12, 2021
Boletines Institución
        • El Colegio Nacional transmitió en vivo el 11 de octubre, a través de sus plataformas digitales, la octava sesión del ciclo El azar y la necesidad: 50 años después, coordinado por el colegiado Pablo Rudomin y Ranier Gutiérrez, del CINVESTAV.
        • Durante la sesión, participaron Linda Rosa Manzanilla y Javier Garciadiego, ambos miembros de esta institución.
        • De acuerdo con la arqueóloga Linda Rosa Manzanilla, los colapsos son provocados por fenómenos multicausales y los desastres naturales, como las sequías prolongadas, afectan fuertemente cuando las sociedades están en un momento de vulnerabilidad.

Desde los motivos que llevaron a la destrucción de Egipto, Mesopotamia, los Andes y Mesoamérica hasta un análisis político, económico y social del conflicto armado que inició en México en noviembre de 1910, fueron los temas que se abordaron en la octava sesión del ciclo El azar y la necesidad: 50 años después, coordinado Pablo Rudomin, miembro de El Colegio Nacional, y Ranier Gutiérrez, del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional. 

En la sesión, transmitida en vivo el 11 de octubre a través de las plataformas digitales de la institución, participaron los colegiados Linda Rosa Manzanilla, quien habló sobre El devenir y colapso de las civilizaciones ¿Azar o determinismo?, y Javier Garciadiego, quien participó con el tema Determinismo o causalidad en la historia: el caso de la Revolución mexicana. 

Al tomar la palabra, la arqueóloga mexicana Linda Rosa Manzanilla comentó que el tema del colapso de las civilizaciones es complejo. “Lo que he visto en mis estudios de Egipto, de Mesopotamia, de los Andes y de Mesoamérica es que ninguna sequía o cataclismo volcánico causa un colapso, tiene que haber un fenómeno de vulnerabilidad en la sociedad para que uno de esos realmente lo provoque. Pero en el caso de los ecosistemas o ambientes muy al límite, por ejemplo, si la sequía dura más de 5 años, no hay civilización alguna que la sobrelleve.”

La ganadora del Premio Alfonso Caso del Instituto Nacional de Antropología e Historia en 1994 y 2013 partió de la hipótesis de que los colapsos son provocados por fenómenos multicausales y los desastres naturales, como las sequías prolongadas, afectan fuertemente cuando las sociedades están en un momento de vulnerabilidad.

Subrayó que las vulnerabilidades de los momentos claves que causaron los colapsos y las fluctuaciones del paleoclima han sido estudiadas desde distintos métodos, con ayuda de isótopos de oxígeno, con los registros en corales, con los registros en glaciares o con los niveles de mar que permiten ver esos cambios. Además, está la dendrocronología, que estudia los anillos de los troncos de los árboles y que ha permitido datar cada año de los últimos 5 mil años. 

Recordó que, en África, 18 mil años antes del presente, había sectores del norte que tenían condiciones más favorables, pero en general ya existía la desertificación. “En el interglaciar había cuencas lacustres en el norte que permitieron que grupos de pescadores, pastores, cazadores y recolectores vivieran en estas cuencas, ahora representados en pinturas rupestres, en el Desierto del Sahara”. Explicó que la desertificación generada en el 6000 a. C., provocó la migración de esos pescadores, pastores y cazadores y la llegada de grupos de distintos orígenes al Río Nilo, lo que causó divergencia de sociedades. “En la historia de Egipto hay distintos colapsos parciales, uno ocurrió hacia finales del antiguo reino, el primer momento del estado monárquico sagrado, y otro en tiempos de Ramsés II.” 

“Al final de la quinta dinastía ocurrió una hambruna en todo Egipto por una sequía muy prolongada y la vulnerabilidad estuvo en cómo se ejerció el poder real de los faraones en la sexta dinastía. La crisis climática y ambiental provocó el primer periodo intermedio de 2181 a 2040 a. C. En 1220 a. C., después de un periodo cálido y húmedo, se originó un colapso climático al final del reinado de Ramsés II, lo que provocó el éxodo de los hebreos. Se impidió el flujo de los cursos de agua, aumentó el crecimiento de algas, mosquitos y plagas, el otro colapso.” 

De acuerdo con la especialista, lo que pasó en Mesopotamia es otra historia, entre el 4000 y 3100 a. C. sucedió la Edad de Bronce en esta región, lo que provocó una revolución urbana de la ciudad, la redistribución de bienes, el surgimiento de la escritura y el desarrollo de la rueda para el transporte. “Iniciaron las ciudades Estado sumerias, cada una con su gobierno y sus dinastías. Entre 2160 y 2000 a. C., al mismo tiempo que cae el antiguo reino en Egipto, se colapsan estos estados por una crisis climática y ocurre el abandono de sitios. Había un control estatal de los excedentes, no diversificaron las cosechas de subsistencia y fueron muy lentos en responder los administradores de la élite.”

Por otra parte, en los Andes ocurrió el fenómeno de El Niño, un calentamiento de los océanos, y también variaciones climáticas fuertes. En 1050 d. C., en la costa norte de Perú, se presentaron mega inundaciones y sequías prolongadas, y en regiones como Tiwanaku se abandonaron los cultivos, el principal sistema de producción. 

La colegiada también se refirió a las evidencias del colapso maya. Afirmó que la vulnerabilidad estuvo en el propio sistema de guerra endémica entre la civilización y, con ayuda de los registros paleoclimáticos, se pudieron observar cuatro eventos de sequía continuos. “Por más que los mayas hayan tenido elementos sustitutos como el árbol Ramón, ninguna sociedad puede sobrellevar cuatro eventos de sequía seguidos, pero además agreguen las erupciones volcánicas. En el centro de México, existe evidencia de que hacia el 80 d. C. hubo una erupción del Popocatépetl, que provocó el abandono de sitios formativos de la ladera oriental del volcán.” 

“Esto es el tipo de ideas que me llevan a hablar de azar o determinismo, son factores de vulnerabilidad en estas sociedades que no pueden sobrellevar fenómenos macrorregionales y otros son eventos prolongados, sucesos que provocan que se colapse el sistema”, finalizó la especialista.  

 

Determinismo o casualidad en la historia: el caso de la Revolución mexicana

Al tomar la palabra, el colegiado Javier Garciadiego, quien habló sobre Determinismo o casualidad en la historia: el caso de la Revolución mexicana, comentó que México sólo puede entenderse en referencia al mundo hispanoamericano. “En 1910, México tuvo su Revolución, por lo que no tuvo que soñar con otra, ni tampoco elogiar revoluciones ajenas como fue el caso de varios países latinoamericanos.” 

Aseguró que la obligación intelectual de los politólogos e historiadores fue definir la naturaleza de este movimiento social. “Salvo Lombardo, los mexicanos fuimos ajenos a un debate que hoy es sólo un capítulo de la historia de las ideas políticas del mundo occidental.”

Explicó que la interpretación canónica, es decir la historia oficial de la Revolución mexicana, que hoy cuenta con un enorme descrédito, se dio entre las décadas de 1930 y 1960. Argumentó que esta lucha tuvo dos causas: la dictadura y la injusta distribución de la propiedad de la tierra. “Sin embargo, pronto nos dimos cuenta de que países con similares o peores dictaduras no habían tenido revolución. Por lo que esta supuesta causalidad de la dictadura se convierte en una causa necesaria, pero de ninguna manera es una causa suficiente, por lo tanto, tenemos que eliminarla de las causas de la Revolución mexicana.” 

Agregó que, con relación al problema de la propiedad de tierra, otros países de América Latina tuvieron similares porciones en la distribución y tampoco tuvieron revolución alguna. “Por lo tanto, debemos concluir que el problema de la distribución de la tierra puede ser, una más de las causas necesarias, pero de ninguna manera una causa suficiente.” 

El historiador mexicano también habló de una segunda interpretación de esta lucha de 1910. Recordó que en la década de los sesenta y ochenta del siglo XX surgió lo que en la historiografía mexicana se llamó la interpretación sociológica, con base en la modernización. “La interpretación sostuvo que las causas de la Revolución no proceden de distorsiones negativas, sino que son resultado de procesos aparentemente positivos, y que el crecimiento económico generó el surgimiento de clases sociales modernas.” 

“El desarrollo obrero que se desató con el crecimiento industrial en el porfiriato era un movimiento de primera generación con muy poca madurez ideológica, poco conocimiento de las teóricas clásicas de la revolución. Por lo tanto, incapaz de constituirse y convertirse en vanguardia revolucionaria.” 

El especialista sostuvo que la Revolución mexicana plantea que hubo en el país una combinación única y diferente a la de otras regiones de América Latina. “Esta combinación consiste en lo siguiente: los países centroamericanos y andinos que tuvieron gobiernos como el de Porfirio Díaz y tuvieron problemas como el de distribución de tierra, similares a los de México, no consiguieron crecimiento económico y, por lo tanto, no tuvieron nuevas clases sociales que pudieran establecer alianzas en algún momento o dirigir a los campesinos. Pero en países del sur que sí tuvieron crecimiento económico y vieron el surgimiento de nuevas clases sociales, no padecieron dictaduras.” 

De acuerdo con el colegiado, México fue el único país que tuvo ambos factores, problemas de dictadura y una mala distribución de la tierra, así como un crecimiento económico, aparecieron las clases medias y se pudieron combinar alianzas, “esa es la diferencia fundamental entre un movimiento urbano generalizado. Lo que distingue a las revoluciones es la participación pluriclasista”. 

Puntualizó que la revolución es un proceso social complejo, por eso se explica que haya pocas en la historia de la humanidad. “Las revoluciones no son sinónimos de guerras de independencia, mucho menos de cuartelazos, y aunque son un poco más parecidos con la guerra española, se requieren de elementos como grandes transformaciones en la estructura política, social, económica y cultural del país que la padece. Además, de grandes periodos generalizados de violencia y una diferenciación clara de las clases sociales.”

El historiador afirmó que todas las revoluciones han sido en contra de gobiernos autoritarios, deslegitimados y en decadencia. Recordó que, en México, se padeció una severa crisis económica, militar, diplomática, cultural y social, y la falta de un liderazgo rejuvenecido, en los años anteriores a la Revolución mexicana.

“En síntesis, yo no veo ni azar, ni determinismo. Coincidiría con Linda Manzanilla, los procesos históricos son procesos sociales que responden a una multitud enorme de complejos factores sociales, políticos, económicos, diplomáticos, militares y más”, finalizó Javier Garciadiego. 

Las conferencias que conforman el ciclo El azar y la necesidad: 50 años después se encuentran disponibles en el canal de YouTube de la institución: elcolegionacionalmx

 

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