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RECUERDAN A COSÍO VILLEGAS, SILVA HERZOG Y LUIS GONZÁLEZ COMO FORJADORES DE INSTITUCIONES

RECUERDAN A COSÍO VILLEGAS, SILVA HERZOG Y LUIS GONZÁLEZ COMO FORJADORES DE INSTITUCIONES

octubre 18, 2023
Boletines Claudio Lomnitz Institución Julia Carabias Julio Frenk Prensa Vicente Quirarte
        • Como parte del VIII Encuentro Libertad por el Saber, El Colegio Nacional: 80 años en la construcción del México moderno fueron recordados los otrora miembros de la institución.
        • En la mesa “El Colegio Nacional y las ciencias sociales” participaron Rolando Cordera, Guillermo de la Peña y Graciela Márquez Colín.
        • Los tres colegiados fueron reconocidos como forjadores de instituciones del México moderno.

Durante la tercera jornada del VIII Encuentro Libertad por el Saber, El Colegio Nacional: 80 años en la construcción del México moderno Daniel Cosío Villegas, Luis González y González y Jesús Silva Herzog fueron recordados como estudiosos en sus respectivos campos, educadores de diferentes generaciones y, sobre todo, impulsores de instituciones señeras para el país.

Las aportaciones de los otrora miembros de la institución fueron rememoradas en la conferencia “El Colegio Nacional y las ciencias sociales”, en la que participaron, bajo la moderación del colegiado Claudio Lomnitz, Rolando Cordera, del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo-UNAM; Guillermo de la Peña, del CIESAS-Occidente y Graciela Márquez Colín, académica del El Colegio de México y presidenta del INEGI.

Antes de dar paso a la participación de los panelistas, Lomnitz recordó que el encuentro que Libertad por el Saber busca reflexionar en torno a “la imaginación, la energía, la capacidad gregaria, el talento, las estrategias que tuvieron un par de generaciones de científicos sociales mexicanos que participaron también, en su momento, en El Colegio Nacional”.

Al rememorar a Jesús Silva Herzog, Rolando Cordera dijo que “fue un economista, historiador, diplomático, funcionario público, pero, sobre todo, un educador de generaciones, universitario comprometido, impulsor de instituciones entre las que hay que contar Cuadernos Americanos; anotemos también su participación, siempre entusiasta y generosa, en la más que reconocida revista El trimestre económico”.

Miembro fundador de El Colegio Nacional, tuvo una conciencia crítica y lúcida: “Silva Herzog fue guía de muchas generaciones que encontraron en su cátedra y su práctica profesional, en su prédica persistente, el ejemplo de un mexicano comprometido con su país y su tiempo. Estudioso de la historia y la economía de México, de convicciones firmes y fiel a sus principios, tenaz hasta agresivo, defensor de sus ideas. Impulsor del Instituto Mexicano de Investigaciones Económicas y, por supuesto, de lo que conocíamos como la Escuela Nacional de Economía, hoy Facultad de la UNAM”.

Cordera señaló: “Podemos arriesgarnos y decir que, dentro de sus pasiones intensas, la educación, la Universidad y la Escuela Nacional de Economía marcaron la pauta de su acción, compromiso y sentimientos”.

Silva Herzog, agregó Rolando Cordera, “fue un mexicano tenaz, comprometido, supo lidiar con admirable valor y entereza con una adversidad maligna que implacable le resto a sus ojos capacidades fundamentales, estudioso de la ciencia económica y apasionado de la historia, formó filas a la cabeza de una generación brillante de filósofos, literatos, pintores y científicos dispuestos a reconstruir su país apoyados en el arte, la cultura, la ciencia y el razonamiento rigurosos”.

Con ellos, “vivió las angustias y esperanzas de una revolución que pugnaba por ser Estado. Los constituyentes del 17 forjaron la primera Constitución social, bajo cuyo influjo se desplegó la pléyade de hombres y mujeres que construyeron las bases del México moderno; lo que somos en la política y en la economía, en la educación y en la cultura tiene su impronta porque constituye su legado inequívoco, al que hace honor El Colegio Nacional recordando a próceres modernos actuales como, sin duda, lo fue el maestro Jesús Silva Herzog”, afirmó.

A la académica Graciela Márquez Colín correspondió recordar a Daniel Cosío Villegas. En 1929, señaló, después de hacer un periplo por las aulas universitarias en busca de una preparación como economista, Cosío Villegas “regresa a México invitado por Antonio Castro Leal, entonces rector de la Universidad Nacional, para encargarse de la Secretaría General de la casa de estudios y desde esa posición concreta un paso fundamental para la formación de economistas: ese año se inauguró la sección de Economía dentro de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales”.

Nombrado director de la sección hasta 1934, sitio que después se convirtió en Escuela Nacional de Economía, ya como docente Cosío Villegas “se había percatado de la falta de textos, la dificultad de la enseñanza porque los profesores tenían que enseñar con apuntes o con traducciones de textos que ellos mismos realizaban. En 1932, durante una estancia en España, Cosío Villegas conversó con editoriales de ese país para realizar en un proyecto con miras a publicar en español”, pero regresó a México sin la respuesta deseada.

Sin embargo, “la preocupación subsistía porque los docentes de Economía se enfrentaron al reto de enseñar solo con apuntes de clase. Para remediar ese problema y mantener a flote el proyecto, Cosío Villegas y Eduardo Villaseñor convencieron al editor Alberto Misrachi de publicar una revista dedicada a temas económicos”. Así, en abril de 1934 sale a la luz el primer número de El trimestre económico.

La revista “fue sólo la punta de lanza de un proyecto editorial mayor. A escasos cinco meses de aparecido el primer número se estableció el fideicomiso de una casa editorial, cuyo propósito era el de publicar textos de economía para apoyar el estudio de esa disciplina. Es bien conocido por todos, el Fondo de Cultura Económica queda integrado por una junta de gobierno y se nombra como primer director a Cosío Villegas”.

La empresa, sostuvo Márquez, “no era menor, por lo que sacar a flote ese proyecto requirió del concurso de todos los involucrados y de todos esos economistas practicantes. Ese esfuerzo se vio recompensado, pues a los pocos meses aparecieron dos obras traducidas del inglés al español”.

Para Cosío Villegas “se trataba de crear condiciones para concretar los estudios de economía con las corrientes del pensamiento del resto del mundo y, así, tener el mayor impacto posible entre los futuros economistas. Sus esfuerzos no cesaron y siempre estuvo atento a impulsar iniciativas que se alinearan con estos objetivos, no abandona el tema de la formación de economistas pese a que va a embarcarse en su gran obra histórica sobre la estructura de la historia moderna”.

Descentralizar el estudio

EN 1966, Luis González y González, investigador del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México, presentó un proyecto de año sabático que dejó perplejos a todos: no buscaba partir a ninguna universidad prestigiosa del mundo, sino acudir a estudiar el pueblo donde había nacido, San José de Gracia, Michoacán.

Pueblo en vilo fue el resultado de la investigación, pero “el libro no sólo rompió con lo que el autor llamaba historia de bronce, las aburridas listas de héroes al gusto del gobierno en turno, sino también con la manía de los historiadores profesionales de considerar como historia nacional casi exclusivamente lo que había ocurrido en la capital del país”, recordó el antropólogo Guillermo de la Peña.

“Es justo decir que el éxito que tuvo el libro de Luis González fue un factor importante en reavivar el interés más generalizado por la historia local y regional, lo que él llamaba la forja de las matrias que era necesario para que se pudiera comprender la forja de la patria. En los años siguientes, también empezó a impactar este giro que hubo en la historiografía, él contribuyó a impactar y criticar la visión centralista sobre el mundo académico de la nación”.

En 1978, el secretario de Educación Pública, Fernando Solana, propuso a Víctor Urquidi, quien era presidente de El Colegio de México, “la idea de patrocinar la institucionalización de, digamos, científicos en la provincia. A su vez, don Víctor pasó la propuesta a Luis González, quien tenía desde los años en que estuvo haciendo la investigación sobre su pueblo, el sueño de formar un plantel académico, en su estado natal. Al aceptar la misión que se le encomendaba comenzó a planear cómo sería ese nuevo centro: estaría situado en la ciudad de Morelia, capital de Michoacán, y llevaría por nombre El Colegio de Michoacán”.

Cuando planeaba esa institución, Luis González fue nombrado miembro de El Colegio Nacional. “Gracias a todos estos esfuerzos, El Colegio de Michoacán es hoy en día, a más de 40 años de su nacimiento, una institución académica sobresaliente, que goza de reconocimiento en México y fuera de él, y tiene ya una extensión en otra ciudad, en la Piedad, en Michoacán, cuenta con una revista de nivel internacional, centenares de publicaciones, ha formado centenares de estudiantes”.

“Esta institución sirvió como ejemplo y estímulo para otras instituciones similares: al poco tiempo dos jóvenes investigadores promovieron, en 1982, el despegue de El Colegio de la Frontera Norte y El Colegio de Sonora; en 1983, un año después, apareció El Colegio de Jalisco; en 1984 El Colegio de Puebla y en 1994, a partir de la fusión del Centro de Investigaciones de Quintana Roo y del Centro de Investigaciones Ecológicas del Sureste se fundó el Colegio de la Frontera Sur, que tiene ahora cinco sedes; y en 1997 se fundó el Colegio de San Luis”.

Como todas las actividades del VIII Encuentro Libertad por el Saber, El Colegio Nacional: 80 años en la construcción del México moderno fueron recordados los otrora miembros de la institución, la mesa “El Colegio Nacional y las ciencias sociales” se encuentra disponible en las plataformas digitales de la institución:

Youtube: elcolegionacionalmx

Facebook: ColegioNacional.mx

Twitter: @ColegioNal­_mx

Correo de contacto: prensa@colnal.mx

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