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Sólo con lecturas interesantes y que despierten la fantasía formaremos niños lectores: Luis Fernando Lara

Sólo con lecturas interesantes y que despierten la fantasía formaremos niños lectores: Luis Fernando Lara

marzo 25, 2026
Boletines Institución Luis Fernando Lara Noticias Prensa
  • El lingüista, miembro de El Colegio Nacional, dictó la conferencia “La adquisición de la escritura y la lectura” como parte del ciclo La educación y las culturas de la lengua.
  • En el Aula Mayor de la institución, el colegiado se refirió a las investigaciones que realizó la pedagoga argentina Emilia Ferreiro, que llegó a México en 1979 y falleció en 2023.
  • La labor de acercar lecturas que produzcan hambre de seguir leyendo a los más pequeños corresponde a los padres de familia y maestros, afirmó Lara.

Si queremos que los niños lean y escriban “tenemos que nutrirlos de lecturas, pero de lecturas que les interesen, que les despierten la fantasía, que les produzcan hambre por seguir leyendo”, sostuvo el lingüista Luis Fernando Lara, miembro de El Colegio Nacional, durante la ponencia que dictó como parte del ciclo La educación y las culturas de la lengua.

Al compartir la ponencia “La adquisición de la escritura y la lectura” en el Aula Mayor de la institución, el colegiado agregó que acercar lecturas atractivas a los más pequeños “es una tarea de los padres de familia y, por supuesto, de los maestros de escuela”.

Como lo demuestra la pedagoga argentina Emilia Ferreiro: “la lectura no consiste en un mero desciframiento letra por letra de lo escrito, sino en la comprensión del sistema de escritura como vehículo de la lengua y como medio de entrada al conocimiento y al arte”.

Ferreiro, dijo Lara, “nos dice que todo acto de lectura —que es un acto de interpretación— es en el fondo un acto de reconstrucción y no una simple decodificación. Escribir es construir una representación según una serie de reglas socialmente codificadas. Leer es reconstruir una realidad lingüística a partir de la interpretación de los elementos provistos por la escritura”.

Por ello, “la enseñanza de la lectura y la escritura debe ir más allá de la técnica decodificadora. Debe acompañarse de una buena y amplia selección de lecturas que colaboren en el crecimiento de los intereses del niño, que lo lleven a la aventura que es leer y promuevan su capacidad de expresión por escrito”.

Durante su conferencia, Lara expuso una serie de experimentos realizados para comprobar la manera como un niño adquiere conocimiento del sistema de escritura: “Para el niño, en sus primeros meses, la unidad básica de la pronunciación es la sílaba y no el fonema, como he venido insistiendo”.

“Salvo en el caso de las vocales, que por sí mismas constituyen una sílaba, a, e, o, cuando se trata de las consonantes su articulación requiere la presencia de una vocal, de donde resulta necesariamente la formación de una sílaba. Una consonante consiste en un conjunto de movimientos integrados de los órganos de la boca, lengua, dientes, paladar, glotis, donde se encuentran las cuerdas vocales, y añado la nariz”, dijo.

El colegiado introdujo después en la teoría de la llamada epistemología genética del psicólogo suizo Jean Piaget, que dieron lugar a los estudios sobre la formación de la inteligencia en el ser humano, que sustenta las investigaciones sobre la adquisición de la escritura realizadas por Emilia Ferreiro, destacada alumna de Piaget.

“Piaget observa que, durante las primeras horas de vida extrauterina del niño, el llanto de otros recién nacidos cercanos a él no despierta su propio llanto. Puede estar llorando toda la cuna y el niño impávido, dormido, no reacciona. Este llanto depende más bien de los estados de hambre, incomodidad o falta de sueño del bebé”.

Durante los primeros días, “el niño no presta atención al sonido que oye, no lo asimila. Pero pocos días después y durante sus dos primeros meses el niño percibe el sonido, ya sea suyo o de otros niños y busca sostenerlo o repetirlo, es decir, imitarlo”.

Esa percepción del sonido, “da lugar a un esquema de asimilación —así lo llama Piaget— de los sonidos que oye, mediante el cual podrá reproducirlos en adelante. Lo que sucede en esta etapa es que enseguida se produce una acomodación constante de los órganos de la boca a la realidad fónica percibida por el oído. Es decir, se coordinan los esquemas resultantes de la fonación propia con los de la audición de otros sonidos”, explicó Lara.

A partir de ese momento, el niño no deja de ejercitar su oído y su fonación y conforme pasan los días “el sonido que sale de la boca del niño se va ajustando siempre, cada vez con mayor precisión, a los sonidos que oye, imitándolos primero y luego coordinándolos con otros. Entre los 3 o 4 y los 7 meses de edad se despliegan las imitaciones fonoauditivas”.

Para ese momento, “el niño emite un verdadero repertorio sonoro: balbucea, hace ruidos que lo arrullan, pero el hecho de que el niño emita sonidos, ya sea consonánticos o vocálicos; las trompetillas corresponden sólo a la habilidad fonética que comenzó a desarrollar desde pocos días después de nacido, orientada por el relieve acústico que tienen ciertos sonidos para la capacidad auditiva del niño”.

Emilia Ferreiro, quien llegó a México en 1979 y cuyas investigaciones han sido continuadas por sus alumnas del Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigación y Estudios Avanzados, Cinvestav, del Instituto Politécnico Nacional, “emprendió el estudio de la manera en que el niño va construyendo su conocimiento del sistema de escritura desde antes de comenzar la escuela primaria. Es decir, desde antes de que se someta a una pedagogía específica de la escritura y la lectura”.

Tratando de entender la escritura, expuso Lara, “los niños construyen varias hipótesis que no son idiosincráticas, sino que están psicogenéticamente ordenadas. Es decir, los niños frente a un sistema de escritura van desarrollando un proceso que se encuentra en absolutamente todos los niños”.

“Este enfoque del niño, como un sujeto que actúa, que se plantea cuestiones y va tratando de resolverlas, es esencial para los padres y los maestros de jardín de niños para que, conociendo los modos en que actúa, elaborando su comprensión de la escritura, sepan acompañarlo, ayudarlo y dirigirlo en su adquisición de la escritura de los adultos”.

El colegiado dijo que Ferreiro sostiene que, para un niño de 3 a 5 años, enfrentado a un medio social en donde por todas partes ve escrituras, letreros, etiquetas, cartas, libros, la escritura es “una especie de enigma que hay que resolver. Y para eso emprende por sí mismo varios procesos de apropiación de la escritura socialmente constituida”.

“Tales procesos comienzan por hacer una necesaria distinción entre una representación figurativa de las cosas, es decir, el dibujo de las cosas, y su representación mediante letras, que lo lleva a explorar creativamente la construcción y las reglas de un sistema de escritura. En un primer momento, los niños conceptualizan la escritura como un conjunto de formas arbitrarias dispuestas linealmente que no representan, yo lo subrayo, los aspectos figurales del objeto”.

Pero aún deberá pasar tiempo para que el niño llegue al periodo silábico. Este “inicia cuando el niño atribuye una sílaba a cada letra, sin omitir sílabas y sin repetir letras. Pero hay que señalar que para el niño cualquier letra puede representar cualquier sílaba. No hay relación entre el sonido de la sílaba y la letra que la representa, lo que es consecuente con su idea de que la misma letra no puede representar a la misma sílaba”.

De esa manera, para escribir un nombre se cuenta primero el número de sílabas y se le atribuye una letra a cada una. “Esa interpretación silábica de la escritura induce al niño por primera vez a poner atención a las propiedades sonoras de la palabra. El niño comienza por descubrir que las partes de la escritura, sus letras, pueden corresponder a otras tantas partes de la palabra escrita, sus sílabas”.

“Su siguiente paso consiste en el descubrimiento de que las partes sonoras similares de las palabras comienzan a expresarse por letras similares. Ya no será posible atribuir una sílaba hablada a cualquier letra, sino que la sílaba hablada requiere la conservación de la misma letra. Es el comienzo del paso al último período de la evolución de la escritura del niño, antes de que se lo introduzca al aprendizaje escolar”, expuso Lara.

La cátedra “La adquisición de la escritura y la lectura”, dictada como parte del ciclo “La educación y las culturas de la lengua”, se encuentra disponible de El Colegio Nacional YouTube: elcolegionacionalmx

Facebook: ColegioNacional.mx

Twitter: @ColegioNal­_mx

Correo de contacto: prensa@colnal.mx

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