El estudio de la realidad nacional a través de la literatura se dirige principalmente al descubrimiento de los contenidos literarios; por tanto, queda en plano secundario el tema esencial del arte.

 

 

Nació en Guadalajara, Jal., el 4 de mayo de 1904. Realizó sus estudios primarios, preparatorios y profesionales de abogado en la misma ciudad, estos últimos en la Escuela de Jurisprudencia de Guadalajara (1929), donde obtuvo el correspondiente título en 1929. Más tarde, de 1932 a 1935, llevó a cabo en la Ciudad de México los estudios para obtener los grados de maestro y doctor en filosofía, el primero de los cuales le fue otorgado con la mención suprema de Magna cum laude en septiembre de 1951. Su tesis doctoral se tituló Don Justo Sierra, su vida, sus ideas y su obra. 



Fue profesor de la Escuela Normal para Señoritas de Guadalajara (1923-29), de la Preparatoria José Paz Camacho (1926-1929), de la Preparatoria de la Universidad de Guadalajara (1931-1932), de la Escuela Nacional Preparatoria (1932-1953), del Colegio de la Paz Vizcaínas (1932-1934), de la Universidad Gabino Barreda (1934-1935), de la unam (1942-1953 y 1959-1962) y de la Universidad Femenina de México (1946-1950). 



Se desempeñó como director de la revista Bandera de Provincias, director de Educación Primaria de Nayarit, rector del Instituto Científico y Literario de Tepic, director de radio de la Secretaría de Educación (1932-1934), jefe del Departamento de Bibliotecas y Archivos Económicos de la Secretaría de Hacienda (1934-1952), coordinador de Humanidades de la unam (1945), gobernador del estado de Jalisco (1953-1959), consejero del presidente Adolfo López Mateos (1959-1962), jefe de la delegación mexicana a la decimoprimera asamblea general de la unesco (1960), subsecretario de la Presidencia (1962-1964), secretario de Educación Pública (1964-1970) en el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y presidente de la Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuitos (1977-1980). 



Entre sus novelas destacan Al filo del agua (1947), considerada la culminación de la novela de la Revolución; en Ojerosa y pintada (1960) se anticipa a la novela citadina; Las tierras flacas (1962) es una deliciosa visión del fanatismo religioso; en Las vueltas del tiempo (1973) un personaje de ficción enjuicia a personajes de la realidad política mexicana; en La ladera dorada (1978), donde están reunidos algunos de sus mejores relatos, sobresale “Las avispas”, una obra maestra del cuento. Se le sitúa entre los novelistas de la Revolución, pero se trata de un cultivador del estilo literario y un renovador de la estructura. 



En 1948 dirigió la edición de las obras completas de Justo Sierra. Entre sus ensayos literarios y novelas podemos contar Al filo del agua (1947), Ojerosa y pintada (1960), La tierra pródiga (1960), Moralistas franceses (1962), Las tierras flacas (1962) y Las vueltas del tiempo (1975).

Ingresó a El Colegio Nacional el 8 de julio de 1952. Su discurso de ingreso fue contestado por el doctor Antonio Castro Leal. 



El licenciado Agustín Yáñez Delgadillo murió en la Ciudad de México el 17 de enero de 1980. Sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón Civil de Dolores.