Yo trabajo en la investigación de problemas biomédicos, cuyo grado de complejidad es muchas veces superior al de los simples y descarnados hechos físicos.

 

Ruy Pérez Tamayo nació en la ciudad de Tampico, Tamps., en 1924. Estudió medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y se especializó en patología con el doctor Isaac Costero, en México, y con los doctores Gustave Dammin y Lauren V. Ackerman, en los EUA. Fundó y dirigió durante quince años la Unidad de Patología de la Facultad de Medicina de la UNAM en el Hospital General de México, y durante diez años el Departamento de Patología del Instituto Nacional de la Nutrición. Ha sido profesor de patología en la Facultad de Medicina de la UNAM durante más de 50 años; actualmente es Profesor Emérito de la UNAM y jefe del Departamento de Medicina Experimental de la misma facultad en el Hospital General de México. Ha sido profesor visitante en las Universidades de Harvard, John Hopkins, Minnesota, Galveston, Yale, Tel Aviv, Madrid y Lisboa, así como en Costa Rica, San Salvador, Panamá, Venezuela, Colombia, Chile y Argentina.

Fue becario de la Fundación Kellogg y de la Fundación Guggenheim (EUA). Ha publicado más de 150 artículos científicos en revistas nacionales y extranjeras y 39 libros (15 de temas científicos y 24 de ensayos históricos y de divulgación científica). Pertenece a 48 sociedades científicas nacionales y extranjeras (miembro honorario en nueve de ellas). Perteneció a la Junta de Gobierno de la UNAM (1983-1993) y es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua (de la que fue director adjunto), del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República, del Seminario de Problemas Científicos y Filosóficos de la UNAM (director), del Consejo Asesor del Conacyt y de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico.

Es Investigador Nacional de Excelencia del Sistema Nacional de Investigadores y desempeña una Cátedra Patrimonial de Excelencia Nivel I. Obtuvo el premio Nacional de Ciencias en 1974, el premio Luis Elizondo y el premio Miguel Otero en 1979, el premio Aida Weiss en 1986, el premio Rohrer en 1988, el Premio Nacional de Historia y Filosofía de la Medicina en 1995, y la Presea José María Luis Mora en 2002. Es doctor Honoris Causa por varias universidades mexicanas.

Entre sus muchas contribuciones pueden contarse la descripción del efecto de la metionina en la cicatrización de las heridas; describió por primera vez en México la neumonitis reumática, reticulosarcoma de partes blandas, mesotelioma pleural, amibiasis cutánea, criptococosis, enfisema bronquiolar, mesotelioma peritoneal, y señaló las características propias de nuestro medio de la aterosclerosis, los tumores del corazón y pericardio, carcinoma primario del hígado, la tuberculosis, la cirrosis intersticial difusa y el carcinoma bronquiolo-alveolar, y ha contribuido en el estudio de los mecanismos humorales del hiperesplenismo, la reabsorción de la colágena y el papel de las células.

Ingresó en El Colegio Nacional el 27 de noviembre de 1980. Su discurso de ingreso, “Un fantasma en el siglo XX”, fue contestado por el doctor Jesús Kumate.